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dimecres, 25 de maig del 2011

Hasta siempre.

Malaca, 25 de Mayo de 2.011.

En noviembre, murió mi tío. En marzo, justo antes de venirme, mi tía. Hoy, ha muerto otro tío. Un hermano, una hermana y un cuñado de mi madre. Menuda racha... ¿Tiene sentido que continúe el viaje?.

Ni lo sé.

Evidentemente, no me apetece moverme, conocer gente, hacer fotos... ni escribir en el blog. Confío en vuestro poder de comprensión y empatía.

Doy por cerrado temporalmente el blog, hasta nuevo aviso.

Siento no haber estado ahí para despedirme de ti y poder explicarte, a la vuelta como me dijiste la semana antes de empezar mi viaje, todas mis aventuras. Nunca pensé que no te volvería a ver.

Descansa en paz, tito.
Te quiere... tu sobrino, Sergio.

diumenge, 22 de maig del 2011

10 días en Malasia.

Malaca, 22 de Mayo de 2.011
Pues ya hace 10 días que estoy en Malasia, un país vecino de Indonesia pero tan y tan diferente. Como me dijo Cris: “aquí se maneja dinero”. Y no hace falta mucho tiempo para darse cuenta de algunas diferencias sustanciales. La primera y más gratificante para mí, fueron los autobuses. Venía de auténticas pesadillas en los autobuses indonesios (ya sabéis: diminuto espacio, sucios, gente fumando, sin aire acondicionado, tráfico horrible y carreteras en precario estado) y cualquier cosa podía ser mejor. Pero en cuanto me subí al primer autobús, entre Tawau (ciudad Malasia a la que llegué desde Tarakan, en Indonesia, en ferry) hacia Semporna, mi humor cambió. Un autobús grande, espacioso, limpio, barato, prohibido fumar, aire acondicionado,… vamos, que pensé: “bua, aquí puedo viajar tres días seguidos si hace falta”. Los autobuses que he ido cogiendo posteriormente, han confirmado que esto es otra cosa.
Y las ciudades, igualmente, más limpias, ordenadas, ajardinadas, con semáforos que se respetan… O sea, Malasia me está encantando.
Me dirigí, como os decía, hacia Semporna, para intentar bucear en Pulau Sipadan, “un paraíso marino” según el propio Jacques Cousteau. Problema: sólo permiten 120 buceadores diarios. Ingenuo de mí, pensé que siendo temporada baja, no habría problemas. Ja… En los tres centros de buceo que pregunté, me dijeron que no había plazas para bucear hasta dentro de tres semanas. Putadón, putadón… De todos modos, tampoco podía reservar, porque no hubiera sabido en qué fechas llegaría y/o me hubiera condicionado el recorrido anterior. Semporna es una ciudad costera, sin especial atractivo (nótese el eufemismo). Una vez visitado su mercado y la lonja de pescado, todo el pescado está vendido (figura retórica al canto). Pasé una noche más allí y me fui: autobús de 8 horas hasta Kota Kinabalu. En él estuve hablando con Rob, un chico de Oregón (USA), que trabaja como profesor de inglés en Bangkok (he perdido ya la cuenta de americanos que he conocido que son profesores de inglés en Thailandia) y ya se ha recorrido casi todo el sudeste asiático durante sus periodos vacacionales.
Al llegar a Kota Kinabalu, cenamos esa noche con Úrsula, una fanática del buceo y un japonés que apenas hablaba inglés. Fue divertido e interesante escuchar a Rob y Úrsula explicando sus aventuras. Él nos explicaba cómo buceó con tiburones ballena y ella cómo nadó una vez junto a ballenas jorobadas. Una colgada, vamos. Y lo de bucear junto a tiburones ballena (el mayor pez del mundo que puede llegar a medir más de 5 metros… 5 metros!!!. Diosssssssssss)… parece muy interesante, pero creo que yo necesito algunas inmersiones más para sentirme algo más seguro ante semejante criatura.
Crownfish en nuestra inmersión.
En Kota Kinabalu estuve más días de los previstos. Es una ciudad con una puesta de sol preciosa, con un parque nacional marítimo accesible a apenas 15 minutos en lancha, donde se puede bucear y con unas playas espectaculares. Además, tiene un agradable ambiente multicultural que te va atrapando poco a poco.
Buceé en Pulau Sapi y Pulau Gaya, dos de las islas del parque nacional. Mi compañero de buceo fue un chico Malayo, Keng Gee Tan,  que llevaba una gran cámara subacuática. Se infló a hacer fotos de lionfish, tortugas gigantes, nudibranquios, crownfish…  Por cortesía suya, he podido tener acceso a sus fotos. Son una auténtica maravilla. Y si os gusta verlas, os podéis imaginar lo que es deleitarse con esas formaciones coralinas, esos bancos de peces a tu alrededor, tortugas gigantes que se mueven lentamente a escasos dos metros, peces extraños… precioso!!.
En Pulau Gaya.

La anécdota del día que fui a las playas fue ver a una pareja de japoneses sordomudos viajando. Increíble…  Ah, otra anécdota, esta vez culinaria. Entré en un restaurante tipo buffet (casi lo prefiero así porque escoges directamente lo que mejor te entra por la vista, sin caer en riesgos gastronómicos totalmente innecesarios) y me serví un plato de noodles así finos, fritos y con un huevo frito. Además unos pinchos de pescado y carne, riquísimos. Total, que pago y me pongo a buscar cubiertos… ahhhhhhh… no hay cubiertos!!. Genial!!. Sólo palillos de esos estilo japonés. Si me veis los malabarismos que tuve que hacer para comerme el huevo frito con los palillos... Al final lo conseguí!!. Menos mal que la yema estaba un poco más hecha y no se desparramaba, porque chupar el plato hubiera sido una imagen lamentable, jajaja.
KL desde la torre de telecomunicaciones.
Finalmente, dejé Borneo, rumbo a Kuala Lumpur, en avión, claro. Kuala Lumpur… hummmm… Si me preguntas qué es lo primero que se me viene a la cabeza, sería: gris. Sí, gris. Es una ciudad sin encanto, desordenada, mal concebida para los peatones, edificios sin alma, tardes lluviosa (efectos del monzón). Si me preguntas: “entonces, ¿no te gustó?”, te respondería “tampoco me disgustó”. ¿Y cómo se entiende esa paradoja de que no te disguste una ciudad que catalogas como gris?”. Bueno, varios motivos. Tiene algún punto interesante, como las grandes mezquitas, la plaza Merdaka con sus edificios coloniales, el barrio de Chinatown sí que es delicioso y algo más de Little India (aunque tampoco mata, pero el ambiente callejero es chulo y casi todos son indios aquí). ¿Y eso es suficiente?. Bueno, no… es que tiene la torre de telecomunicaciones, con una vista 360º de la ciudad impresionantes. “Ya, pero es un mirador, sin más”. Está bien, está bien… es que las Torres Petronas, con 452 metros de altura son realmente alucinantes. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh… haber empezado por ahí, hombre!!. Pues sí, subir a la torre de telecomunicaciones es impactante por la perspectiva que te proporciona, pero lo que es realmente una maravilla son las torres gemelas de Petronas, las que un día fueron el edificio más alto del mundo. Para vuestra información, el Empire State tiene 381 metros… pero es que acabo de consultar internet y hay 3 edificios más altos que estas torres: Shanghai World F.Center con 492 metros, el Taipei 510 de Taiwan con 501 metros y… el Burj Dubai de Dubai (Emiratos Árabes) con la escalofriante altura de 818 metros!!!.  Madre mía, tiene que ser un espectáculo ese edificio.
A las Petronas Towers no pude subir porque se venden los billetes, limitados también, hasta que se acaban, muy temprano por la mañana, sobre las 10.30 ó las 11 h. ya no quedan billetes para el día. Y yo llegué por la tarde. Bueno, tampoco era un objetivo prioritario, porque creo que sólo puedes subir hasta el puente que las une, en el piso 41. Y en la torre de telecomunicaciones subes mucho más alto. Dentro tiene todo un complejo de galerías, centros comerciales, restauración, oficinas, bancos, etc., como si fuera una pequeña ciudad en sí misma. No sé si me gustó más fuera o por dentro. Difícil elección…
En Kuala Lumpur he estado dos días y medio. Es grande, pero lo que había que ver, visto está. Y hoy he llegado a Malaca, a medio camino entre KL y Singapur. Ya os contaré de Malaca, porque tiene una pinta estupenda. De aquí, me dirigiré a la costa este de Malasia, para ver las islas de Pulau Tioman e ir hacia el norte, pasando por Pulau Kapas y Pulau Perhentian Kecil, idílicas, de postal… que eso sí que son paraísos!!. No sé si colgar fotos de esas islas, porque muchos de vosotros me retiraríais la palabra directamente por considerarme mal amigo.
Finalmente, espero que mis amigos hayan sobrevivido a la despedida de soltero de Dani. Me he estado acordando de vosotros todo el finde, sabedor de la que le estábais montando a través de vuestros mails. Ya sé que alguno ha acabado algo perjudicado, que otro igual tiene que enterrar su Iphone por ducharlo en la piscina, etc… Aixxxx… me sabe mal no haber estado ahí. Bueno, a Dani y Eli creo que los veré en poquitas semanas, cuando inicien su luna de miel en Thailandia… Feliz bodorrio, chicos!!!

dissabte, 21 de maig del 2011

Mejoras en el blog.

Gracias al blog de Elena (http://laaventuradepabloyelena.blogspot.com) he podido implementar algunas mejoras al blog.
A título informativo, aparece el número de visitante que eres cuando entras a leer un post. No tiene mayor secreto…
A continuación, justo debajo, hay un apartado titulado: “¿Quieres que te avise por e-mail cuando publique un nuevo post?”. Así, a quienes lo deseen suscribiéndose, se les envía un mail automáticamente advirtiéndoles de la nueva publicación. Es muy sencillo suscribirse… sólo tienes que poner tu dirección de correo electrónico en el recuadro en blanco, pulsar “submit”, repetir la palabra que aparecerá en la nueva ventana y “Complete subscription request”. Con esto, solucionado y es aún más fácil para quienes queráis estar al día y ser de los primeros en leer las entradas…
Finalmente, como cada día hay más lectores de todo el mundo (gracias a los lectores de Sudamérica, que provienen del blog de Elena y Pablo), principalmente de países hispano-parlantes, pero como también hay de otros países, pues he añadido un traductor automático al chino, francés, alemán, italiano, japonés, inglés, ruso y portugués. Entiéndase que son traductores automáticos, así que la fidelidad puede brillar por su ausencia en algunas expresiones, pero en líneas generales, le eché un vistazo a la traducción en inglés y está bastante bien.
En breve publico algo sobre los primeros días en Malasia.
Un abrazo desde la lluviosa Kuala Lumpur…

dimarts, 17 de maig del 2011

Cómo publicar un comentario.

El otro día hablaba con Piti Wart (la autora del blog “El pájaro y el gusano” que os recomiendo en la barra lateral) sobre los comentarios de nuestros lectores. Y entramos en una conversación pseudo-filosófica sobre qué nos gustaría y qué es lo que necesitamos realmente. Ella sostiene, acertadamente, que sí que nos gustaría que hubiera más participación de lectores, con más comentarios, sugerencias, etc., pero que si lo pensamos fríamente, tampoco lo necesitamos realmente porque nosotros escribiríamos igualmente. Acudiendo a aspectos psicológicos, sería una cuestión de motivación intrínseca vs. motivación extrínseca, o sea, escribir por el propio placer de escribir (intrínseca) o escribir esperando una recompensa en forma de reconocimiento y comentarios externos (extrínseca). Encontrar el placer en el propio proceso o en el feedback que se recibe por vuestra parte.
Evidentemente, como indica Piti Wart, a mí me gusta escribir. Quienes me conocen desde mis años de adolescente, lo pueden corroborar. Y muchas personas me dicen a medio camino entre la broma y el convencimiento más absoluto, que debería dedicarme a ello. Lo siento, me falta imaginación para inventar historias y acabaría siendo una colección de pensamientos o experiencias que se agotaría pronto. Pues bien, asumiendo que me gusta escribir y disfruto con ello, no es menos cierto que a menudo me pregunto: “¿Cómo puede ser que pocas personas comenten algo?” (millones de gracias a todos los que habéis escrito hasta ahora, aquí o en los enlaces que dejo en facebook). Intento pensar que es que la gente está ocupada, apenas tiene tiempo y que ya es mucho que la media de lectores de cada post se aproxime a los 70, con algunas entradas estrellas rozando las 100 lecturas, y casi 3.000 visitas en apenas 3 meses de vida del blog. Pero luego pienso: “un post se tarda en leer unos 6-7 minutos… viene de un minuto más dejar un comentario?”. Evidentemente, es decisión tuya, estimado lector, pero que sepas que cada comentario que leo, cada palabra es un motivo más de alegría y satisfacción, de convencimiento y empuje, de motivación y esfuerzo. Si no lo haces, estás en todo tu derecho, faltaría más. Y yo seguiré ahí escribiéndote, para que tú disfrutes/me envidies/me odies un poquito más cada día. Y lo haré porque así lo siento, porque me gusta y me apetece (me apetece escribir y contar, no que me envidies y me odies, eh?). Si además contribuyes con tu donación de un comentario, el éxito y la felicidad serán completas. ¿Te apuntas?.
Por cierto, como algunas personas me han comentado que han intentado dejarme comentarios pero no han podido/sabido, pues he elaborado una sencillísima guía para que esa excusa no le sirva a nadie más, jajajaja… Soy puñetero, ya me conocéis.

Al final del post verás que dice “… comentaris”. Clicas ahí y se te abrirá una ventana, donde escribes en “Publica un comentari” lo que tú quieras. A continuación aparece la pestaña: “comenta com a:…..”.



Clicas en “Nom/URL”  y en la ventana que aparece escribes tu nombre.





Pulsas “continua”. Luego le das a “visualització prèvia”.



Ahí te abre otra ventana con tu comentario y una verificación de palabras, que debes repetir en el recuadro justo de debajo (esto es para evitar spam). Finalmente le das a “comentari de l’entrada”…

Y comentario publicado. No era difícil, ¿verdad?. El proceso total puede durar aproximadamente dos minutos máximo. Y el efecto de tus palabras en mi ánimo, semanas…

Gracias por tu tiempo.

Como decía Piti Wart: “cuando alguien te lee, está dedicándote su tiempo, tan precioso en estos tiempos… y eso, en sí, ya es de agradecer”. A lo que añado: “haz la gracia completa y deja tu comentario”… o hazte seguidor del blog!!. Jajajaja…
Besos.

dissabte, 14 de maig del 2011

Reflexiones tras 60 días de viaje.

14 de Mayo de 2.011.

Pues sí, ya han pasado 60 días y parece que fue ayer, ¿verdad?. En este tiempo ha habido momentos para casi todos los gustos, experiencias bonitas, otras reveladoras, aleccionadoras… y sentimientos/sensaciones tan dispares como añoranza, alegría, soledad, ilusión, calma, nervios, compañías enriquecedoras, personas desagradables…

De cómo me he ido sintiendo, más allá de lo que haya visto/visitado, a quien haya conocido o donde haya estado, más o menos lo habéis podido ir comprobando al ir leyendo los posts y, como me dijo el otro día una persona, se nota una diferencia del principio a ahora. Puede ser. Y he pensado sobre ello, claro. Tengo una hipótesis que me parece plausible, lógica y estructurada. Las anteriores ocasiones en las que viajé fue acompañado y por un tiempo de entre 3 y 5 semanas (se sobreentiende que en un plan parecido: mochila, guía y a improvisar, no cuento Estambul ni New York como animales de compañía). En esta ocasión, viajo sólo y el tiempo es mucho más largo. Pero es que, siendo mucho más largo ahora ya llevo 25 días más de lo que fue mi viaje más extenso: 5 semanas por México, Belize, Guatemala y Honduras. Así que lo que pienso sobre ese cambio ha sido algo así como una adaptación a todo lo que comporta viajar de esta manera. Las primeras semanas me parece que fueron una toma de contacto, como si me quisiera probar a mí mismo que puedo hacerlo, pero siempre hay incertidumbres, añoranzas, momentos complicados a nivel anímico, etc. De tal manera, seguramente las semanas de Nepal no dejaron de ser una preparación, una introducción, un coger confianza para desenvolverme en esta aventura y ahora, semanas después, es cuando empiezo a degustar realmente la sensación de libertad y confianza absoluta. Poco a poco empiezo a asumir que podría viajar por tiempo indefinido de una manera eficaz y eficiente, disfrutando. Hasta hace pocas semanas no había experimentado esa sensación. Ahora, sí.

60 días ya… Hummmm… ¿Muchos?. ¿Pocos?. No sé, son 60. En un principio, un tercio de lo que pensé, pero todavía no he decidido fecha de vuelta. Y no la he decidido porque quería esperar a ver cómo iban estos dos primeros meses. Asumido que se puede, la cuestión siguiente es: ¿se quiere?. Bien, esa respuesta la obtendré dentro de algunas semanas, creo. Pros y contras los hay tanto para seguir como para volver. Pero aún debo aguardar algunas semanas para saber si realmente me apetece alargarlo un poco más o la experiencia ya es suficiente. Me está encantando, sin duda, pero no os negaré que tengo también muchas ganas de volver para ver a mi familia, amigos, etc., para comenzar a poner cierto orden en algunas cosas a nivel personal… pero no deja de ser menos cierto que todo eso seguirá ahí cuando vuelva, sea mañana o dentro de 25 meses. Y he tenido momentos, especialmente las primeras semanas, de pensar a menudo: “me quiero volver ya”. Incluso hubo un día que estuve mirando vuelos de vuelta para dos días más tarde. Momentos de debilidad, ánimo un poco más bajo, en los que se te hace todo un poco más cuesta arriba. Pero esos momentos, que son complejos de gestionar a nivel anímico, pues te mueves en la dicotomía entre el querer hacer algo y el querer lo opuesto, con el agravante de que nadie te obliga ni a viajar ni a volver, son momentos que te fortalecen. Comienzas contigo mismo una conversación del estilo: “Me quiero volver mañana”. “Sí, sí… mira billetes de vuelta”. “Pero has estado muchos años esperando para esto”. “Cierto… sí, pero me quiero volver ya”. “Bueno, pues mira los billetes”. “También tienes razón, que tanto tiempo esperando para que a las primeras dificultades, renuncie”. “De acuerdo. Y nadie dijo que sería fácil”. “Tampoco tan difícil”. “Aguanta unos días más, a ver cómo van pasando y cómo te sientes”. “Sí, será lo mejor”… Autoconversaciones de este estilo, tuve varias las primeras 2-3 semanas. Ahora, muy esporádicamente. 
 
Miquel, Saha, yo y Valdi.
A propósito de ese tiempo y esos 60 días… El otro día, intercambiando mails con Miquel,  Valdi y Saha de cara a su llegada y las semanas que haremos juntos Vietnam, les comenté algo que me gustaría compartir con vosotros también. Para ello, comenzaré con una pregunta, querido lector: ¿qué cosas/sucesos recuerdas  que te hayan sucedido en los últimos 60 días?. Sí, claro, muchas, pero así, en un pensamiento rápido, seguro que muchos responderíais: nada importante, la verdad. Y eso  llevaría el añadido de que el tiempo os ha pasado volando. ¿Un contrasentido?. En absoluto lo creo así. La reflexión es la siguiente: cuanto más parecidos son tus días, más tienes la sensación de que te vuela el tiempo, dando por supuesto circunstancias normales, que ya veo al típico listo que diría algo así como “díselo a un preso”. No vayamos a esos extremos, anda.... Por supuesto, lo contrario también lo afirmo: cuanto más diferentes son, más tienes la sensación de que pasan muy lentamente. Y se lo comenté a ellos tres, diciéndoles que para ellos estos tres meses que faltan para que lleguen a Vietnam les pasarían más rápido que ese mismo periodo de tiempo a mí, que estoy viajando. Ellos trabajan y las semanas, vuelan. Cuando viajas, y todos los que habéis viajado así lo sabéis tan bien como yo, cada día es diferente, cada día es sorprendente. Y aunque un día pueda pasar volando, cuando echas la vista atrás, si no son los días inmediatamente anteriores, los otros te parecen lejanísimos. Los días de Nepal me parecen del siglo anterior, os lo prometo. Singapur parece un recuerdo de hace años y Bali, donde estuve hace apenas 25 días, me parece el año pasado. Siempre lo he dicho: un viaje en este plan es como vivir varias vidas concentradas en un espacio muy corto de tiempo. Y mirando hacia el futuro, pasaría un poco lo mismo: salvo aquellos que vivan sucesos inhabituales, para el resto pasarán estos meses muy rápido. No os daréis cuenta y ya estaré ahí de vuelta con vosotros. Y para los que vivan esos sucesos inhabituales, pues será todo igual de rápido, pero habrá algo que rompa esa “monotonía” de las semanas iguales en las que nos hemos instalado, en los calcos repetidos una y otra vez, viviendo lo mismo de lunes a domingo. Divertido, sin duda (nótese la ironía)… Tenemos una bonita manera de desperdiciar nuestras vidas, de malgastar nuestro tiempo aguantando a quienes no soportamos, haciendo cosas que no nos gustan y renunciando a todo lo que soñábamos años atrás… No, no quiero que nadie piense que yo soy el más listo de la clase. Para nada. Yo he sido uno más durante todos estos años, que me han pasado volando, dedicado a estudiar, trabajar, deporte y tratar de divertirme el poco tiempo restante. Si pienso en mis años entre los 20 y los actuales 34, pienso que han sido un suspiro. Me parece que fue ayer cuando salí de la universidad y hace un rato que me fui a vivir sólo… Increíble. ¿Dónde he metido todos esos años de juventud?. Sí, me he divertido muchísimo, he hecho lo que he querido y deseado, sin explicaciones a nadie y siendo feliz, pero la sensación que tengo ahora es que me han volado, de un soplo. Y seguiré siendo uno más cuando vuelva, a quien le volarán las semanas como os vuelan a vosotros ahora mismo. Pero de momento, estos meses que viajo, son un regalo para mi vida, una extensión de mis semanas y meses que no es ni será habitual. Por eso quiero disfrutar.

Tras dos meses de viaje, creo que me he adaptado, como comentaba al principio y me he habituado. Sí, el concepto habituación me parece un recurso mental brutal, aunque a veces conlleve dejar de percibir y dar importancia a según qué cosas. Un ejemplo: en Irak llevan años en los que cada día (vuelve a  leer... CADA DÍA… CA-DA-DÍ-A) hay atentados con coches bomba y mueren decenas de personas. Cada día… durante años. Y salen el 99% de las ocasiones en nuestros informativos televisivos. Lo que al principio nos sobrecogía, nos estremecía y hasta nos retorcía en el asiento, llegó un punto en el que se instaló en nuestras vidas cotidianas y ahora hablan de esos sucesos, que son los mismos que hace años, pero con muertos diferentes, y nuestro cerebro desconecta, se ha habituado. Es como un mecanismo de defensa. Y esto, que en algunas ocasiones puede ser tan y tan perjudicial, para otras ocasiones es extremadamente útil. Yo lo estoy viviendo ahora a otros niveles: me he habituado a la añoranza, a la soledad habitual, a la melancolía… Sí, todo eso sigue ahí, pero mi cerebro se ha habituado, lo ha hecho parte de mi día a día y ha rebajado su nivel de importancia a nivel consciente para protegerme. No sé bien si me explico…

Otra cosa que me sucede a menudo es que debo hacer un esfuerzo para reafirmarme en lo que estoy haciendo, para tomar consciencia real de que estoy en este o aquel lugar. No serían pocas las veces que he debido autorecordarme cosas del estilo… “Sergio, es que estás en…” y ahí podéis poner el nombre que queráis: Katmandú, Singapur, Bali, Borneo… y lo que queda. En ciertos momentos es como si uno viviera flotando y soñando, como si aquello no le estuviera sucediendo, que no fuera cierto que uno está en tal o cual sitio. Sin duda, sí se está. Sería la versión psicológica del “pellizcarse para creérselo”. Es que no me gusta el sado, soy psicólogo, ya sabéis…. Jajajajaja.
Tras nuestro bautismo de submarinismo, en Zanzibar.
Y para acabar. A medida que uno va viajando, va viendo miles de sitios, pero el tiempo, que aún siendo largo, es limitado, impide ver todos los lugares interesantes por donde pasas. Bueno, a veces el tiempo y otras veces el dinero, porque hay algunos destinos “cercanos” que me encantaría conocer pero son un lujo que no puedo permitirme. Estoy viajando en modo ajustado, sin ningún lujo y en ocasiones haciendo esfuerzos para controlar según qué gastos. Ahí debo decir que las tablitas Excel que me hice para controlarlos, ahora empiezan a dar sus resultados y ayudan a que no se dispare el presupuesto. Aún así, lamentablemente, estoy un poco por encima de lo presupuestado y debo apretarme aún más el cinturón. Gajes del oficio de viajero que se aceptan como parte del juego. . Por ejemplo, quería ver un parque nacional en medio de la selva de Borneo, en la parte malaya, sólo accesible en avión. Cuatro días ahí, aún siendo espectacular, podían salir por unos 500 €. Va a ser que no… Es cuestión de elegir y acertar las máximas ocasiones posibles, aceptando algunas decisiones erróneas en el trayecto, algunas ciudades que debería haber obviado o algún trayecto que podía haber hecho de manera más rápida (e incluso más económica) de otra manera. Pero no hay más remedio que elegir constantemente y aceptar eso que tan a menudo nos cuesta hacer en nuestra vida: aceptar nuestros fallos, errores o descuidos. Es la vida misma: eliges qué ropa te pones cada mañana, qué desayunas, cómo vas al trabajo, a quién llamas, qué le dices, el color de tu coche, qué harás el viernes por la noche o en qué te gastas 100 euros. Incluso puedes elegir las personas que forman parte de tu vida, aunque a menudo queramos pensar que eso no se elige. Sí, se elige… Así que si estás con alguien que no te hace feliz, la responsabilidad es tuya por haber elegido mal. Aún estás a tiempo de cambiar, tengas 25 años o casado/a con 50. Y si eres feliz, enhorabuena… cuida a esa persona y disfruta, que es un regalo del cielo. Pues en un viaje, lo mismo, pero en movimiento constante.

Un fuerte abrazo.

dimecres, 11 de maig del 2011

Enlaces a las fotos por países.

Bueno, ya he encontrado una solución (bastante obvia, por otro lado) para que todos podáis ver las fotos por países. Los que me tenéis en facebook, ya las habéis visto, pero quienes no me tenéis en facebook, os adjunto aquí los links correspondientes para que podáis verlas igualmente, aunque no tengáis cuenta en esa red social.

Espero que las disfrutéis.

Fotos de Nepal:

Fotos de Singapur:

Fotos de Indonesia:


Un fuerte abrazo desde Malasia.

dimarts, 10 de maig del 2011

El recorrido en mapas.



Nepal, Singapur, Indonesia (Bali, Sulawesi y Borneo).

 NEPAL
Katmandú, Nagarkot, Pokhara, Tansen (Palpa), Lumbini, Katmandú, Patan y Bodnath.

 INDONESIA
Bali y Nusa Lembongan, Makassar, Rantepao, Makassar, Balikpapan, Banjarmassin, PN Tanjung Puting, vuelta a Balikpapan y avión a Taraka, para cruzar a Malasia.


dilluns, 9 de maig del 2011

El hombre de los bosques...


Tanjung Puting, 7 de Mayo de 2.011.
 
Tras pasar más de 20 horas de viaje metido en dos autobuses para ir desde Banjarmassin a Pankalang Bun, pasando por Palanka Raya, llego a Kumai, lugar desde donde parten las embarcaciones para visitar el Parque Nacional de Tanjung Puting, el principal motivo por el cual he venido a Borneo y me he metido estas palizas de viaje: ver al hombre de los bosques.

Llego a Kumai y se me acerca un hombre de unos 40 años, diciéndome: “welcome, Mr. Sergio”. Me quedo un poco estupefacto de inicio, pero enseguida lo asocio a un nombre: Mr. Majid. Es un guía con una extensa red de colaboradores y con alguno de ellos traté en Banjarmassin, donde vi el mercado flotante, así que seguro que llamaron a Majid para avisarle de que venía con la intención de hacer el tour para ver los orangutanes. Éste me dice que hay otra chica española que está esperando a alguien para compartir la embarcación y los gastos: “Mrs. Ana”. Bien, perfecto. El precio es un poco más ajustado que el que me dieron en Banjarmassin (seguramente porque hasta aquí he venido yo solito) y aunque me sigue pareciendo un pelín caro, lo incluye absolutamente todo estos tres días y tendré una compañía con la que podré hablar en castellano , lo que también agradeceré. Me dice que en una hora empezamos, que va a buscarla a su hotel en Pankalang Bun. Yo aprovecho para ir al cajero automático y desayunar algo, aunque he dormido un total de unas 7 horas en las últimas dos noches: 3 horas tras ver el Barça-Madrid (pensé que durmiendo poco dormiría como un lirón en el bus… cagada pastoreta!!!) y apenas 4 horas más en el viaje en bus , estoy derrotado, pero bueno, voy a ver al hombre de los bosques, así que el cansancio pasa a un segundo plano.

Una hora y cuarto después, aparece Ana. Es de BCN y debemos vivir como a 4 kilómetros… Casualidades de la vida. Para ella este es su 4º día de viaje (yo llevo ya casi 2 meses) y luego irá hacia Bali, Sulawesi, Australia, las Fidji, Myanmar y quizás algo más, durante unos 7-8 meses. Ya veis: ¡¡la gente viaja, se mueve!!. Nos sentamos en la cubierta de nuestra pequeña embarcación. Junto a nosotros, Annan, el despistado guía, una cocinera y un joven ayudante que hace un poco de todo. Cruzamos la bahía y nos adentramos en un río que comienza a zigzaguear. Palmeras a un lado y a otro. Ni rastro de actividad humana. El río, color chocolate, es tranquilo. Ana y yo entablamos conversación sobre diversos temas y me dice que el precio es bastante ajustado, por lo que estuvo ella consultando en diversos foros y demás. En el trayecto, vemos algún orangután salvaje en los árboles cercanos al río. Detienen la embarcación y la visión es maravillosa…

Remontando el rio, en Tanjung Puting.
La primera parada, el primer campamento que visitaremos… según Annan, cuyo inglés es bastante justito y cuesta hacerle entender según qué cosas, los rangers alimentan a los orangutanes a eso de las 15 h. Miramos el reloj y falta un buen rato. Así que volvemos al barco y nos estiramos en la cubierta, a la sombra. Dormimos quizás una media hora. En este centro de rehabilitación, los orangutanes están en las primeras fases de su reintroducción a la vida salvaje, siendo alimentados por la mañana y por la tarde, en una plataforma dispuesta a un kilómetro y medio del embarcadero, en medio de la jungla. Pasan las 15 h. y seguimos ahí, esperando a que Annan se decida. Nos acercamos y le decimos que queremos ir a verlos ya, que han pasado las 15 h. Tras renegar un poco, emprendemos el camino los tres. Al poco rato me doy cuenta de que para mí puede ser una pesadilla: los mosquitos me van a devorar. Llevo unos pantalones piratas, las botas de trekking y manga corta: insuficiente del todo. Los mosquitos son insistentes y si en Barcelona nos quejamos del mosquito tigre, estos deben ser mosquitos-elefantes. Joderrrrrrrrrr… son enormes y los tienes a decenas, por todos lados.

Llegamos al claro donde está la plataforma en la cual alimentan a los orangutanes. No hay nada, ni nadie… Annan nos dice que aún no han llegado los rangers a alimentarlos. Pero si pasan 30 minutos de las 15 h.!!!. Dos días después comprendí que el problema era que en esta parte oeste de Kalimantan (el Borneo indonesio) es una hora menos que en la parte este y como Annan no se enteraba y yo no veía a nadie con reloj, pues fue un problema relativo, pues siempre llegábamos a los sitios los primeros.

Los mosquitos me devoran, literalmente. Debo haberme cargado como a 30, pero creo que han llamado refuerzos. Annan enciende un pequeño fuego para ahuyentarlos y me corta una rama de un árbol, para que me autofustigue y los espante. Así que en una mano llevo mi cámara y en la otra la ramita con la que me voy golpeando rítmicamente las piernas, la espalda, los brazos… pero no doy abasto. De hecho, los mosquitos se posan en la ropa y la atraviesan. Al día siguiente descubriré que sólo en la espalda debo tener como unas 15 picaduras, en los brazos ni las cuento y hasta en la cara. Ni Relec, ni ramita, ni ostias… En fin…

Al rato, escuchamos a alguien que imita la llamada de los orangutanes. Son los rangers. Aparecen y depositan en la plataforma de madera una cantidad importante de bananas. Se mueve un árbol a unos metros. El primer orangután… orangutana, más bien. Se acerca tímida, sube rápida a la plataforma, se llena la boca con 6-7 bananas y se esconde nuevamente en la espesura de la jungla. Al momento, aparece un gran macho. Este, seguro, confiado, orgulloso, dominante, se sienta en la plataforma y se da un verdadero atracón de bananas. Lo tenemos apenas a 5 metros y no hay nada que nos separa de él. La sensación es increíble. Emoción en cada poro (mosquitos a parte) por este espectáculo… Así estamos como ¾ de hora hasta que volvemos a la embarcación. 
El macho dominante, junto a la hembra timida.

Remontamos un par de kilómetros de río y detienen el bote en una orilla. Nos dan la cena y poco más tarde de las 21 h. pido que me saquen el colchón, que estoy muerto de sueño. Al principio, Ana iba a dormir en la punta de la embarcación y yo debajo del entoldado, pero cuando apenas llevo media hora le digo que si puedo salir ahí con ella, aunque estemos algo apretados, porque me estoy asando de calor, sudando literalmente dentro de mi saco-sábana. Obviamente, no puedo dormir fuera de él: mañana quedarían de mí los huesos. Nos apretamos un poco y cuando miro al cielo, es un espectáculo realmente fascinante: el cielo estrellado, nos cubre, nos acuna, nos observa. Te sientes tan pequeño viendo todas esas estrellas ahí arriba. No hay luces alrededor, simplemente estrellas y la luna, que aportan luz suficiente para que distingamos apenas la jungla a uno y otro lado de nuestra embarcación. Los sonidos nos envuelven. Es el sonido de la jungla, animales que gruñen, cigarras, pájaros, algún mamífero… la sucesión es constante, incesante. Y así, pese al espectáculo maravilloso que me rodea, no puedo evitar el caer dormido al poco. A la mañana siguiente, Ana me confiesa que se metió debajo del entoldado: apenas había sitio para los dos y yo… ¡¡ronqué un poquito!!. Aysssssss…

Tras desayunar, vamos al siguiente centro de rehabilitación. Atravesamos una pasarela de madera, donde una orangutana nos recibe con su cría en brazos. Pasamos a centímetros de ellas… se acerca a mí y me estira del pantalón. Guau… Unos metros más adelante, nos encontramos con un gran orangután en la entrada. Impresiona. En un momento se dirigía caminando hacia nosotros, que estábamos a apenas 4 metros y rápido los cuidadores nos dijeron “move, move!!”. Vamos a la plataforma donde los alimentan y si el primer centro nos gustó, con dos orangutanes, qué decir de este, que hubo momentos en los cuales teníamos hasta 6 ó 7 orangutanes a nuestro alrededor, comiendo bananas, bebiendo leche, jugando entre ellos, colgados de los árboles, corriendo de un lado para otro… Esto justifica el viaje. Una orangutana con su cría pasa a nuestro lado. Permanecemos quietos, la miramos, la admiramos… Su mirada, entre curiosa y escrutadora, entre confiada y expectante, nos examina, no nos quita ojo de encima, mientras se alimenta. Ufffff… Cuando salimos del 2º centro, me doy cuenta de que he perdido la tapa del objetivo de mi cámara. ¡¡Vaya faena!!. Lo buscamos por la entrada, bajo la pasarela de acceso, en la explanada… nada de nada. Annan me dice que lo buscarán ellos y si lo encuentran, le llamarán.

Pero el mejor fue el último centro. Tras caminar unos 2 kilómetros por la jungla (menos mosquitos que el primer día), llegamos a una gran plataforma. Llegamos los primeros, una vez más. Annan nos advierte de que aquí ya sólo se alimenta a los orangutanes una vez al día y que pueden ser más peligrosos, porque están en la última fase antes de su reintroducción, pueden tener hambre… Llegamos y parece que no hay ninguno. Espera, sí, hay una orangutana con su cría. Nos sentamos en los modestos bancos dispuestos a tal efecto y admiramos a este animal, en silencio. Tenemos apenas 10 minutos en solitario con ella y su cría. Entonces aparece un grupo de australianos, gritando y… se acabó del disfrute. O no… La orangutana los mira con recelo. Ellos aparecen por detrás y entonces la orangutana con la cría, como que recula y se acerca hacia donde estoy yo. Su espalda está tocando mi pierna. La cría se suelta y sube a una rama que hay justo detrás de mí. Empieza a tirarme de la camisa. La tengo a 20 centímetros escasos… uffff… los australianos y otros turistas que han llegado más tarde, no dejan de hacernos fotos a la orangutana, la cría y a mí. Yo callo y admiro en silencio. Soy afortunado, una vez más…

La plataforma donde se alimentan, en el ultimo centro.
Poco a poco van apareciendo más y más orangutanes. En un momento llego a contar cerca de 20 a nuestro alrededor, muchas hembras con crías, lo que me parece una excelente noticia para la supervivencia de esta maravillosa criatura, con muchos comportamientos, gestos y actitudes tan semejantes a los humanos…
No paro de disparar fotos, observar, recrearme en este espectáculo: orangutanes que aparecen de todos los rincones, se alimentan, trepan, juegan, se miman… y todo ello en su entorno natural. Impresionante.
Una hembra con su cria, apenas a dos metros nuestro...

Parece que va a llover, así que volvemos a la embarcación. Al llegar, un chico de otra embarcación me llama. Me lo quedo mirando, me sonríe y me enseña… ¡¡la tapa de mi objetivo!!. Guauuuuu… ¡¡genial!!.

Tras cenar, Ana y yo vemos una película en mi netbook, hablamos un rato y nos quedamos dormidos.

Al día siguiente, temprano, la vienen a buscar en un speed boat, ya que tiene que coger un avión dos horas más tarde. ¡Mucha suerte, viajera!.

Descendemos lentamente el río y tengo tiempo de pensar y deleitarme con la experiencia, ver las fotos, observar este río, algún orangután en sus riberas, gibones, narigudos… 

Estos días, en sí mismos, justifican un viaje entero.

diumenge, 8 de maig del 2011

Un blog más interactivo...

Llevo días dándole vueltas a una idea, a ver cómo enfocarla para que tenga éxito. Sin duda, yo soy yo, porque tú existes. Y tú eres tú, porque yo así te lo confirmo. Tú no tendrías sentido sin mí, ni yo tendría sentido sin ti. Del mismo modo, este blog, no tendría sentido sin ti, estimado lector. Igualmente, una empresa no tendría sentido sin unos trabajadores implicados y proactivos. Yo, tú, este blog o una empresa son la cara de una moneda en la que si no existe la otra cara, todo deja de tener sentido. Así que tras meditarlo en los ratos libres, desplazamientos o esperas, se me ha ocurrido lo que os explicaré a continuación.
La idea, en sí, se divide en dos. La primera, sería cómo enfocar algunos de los siguientes posts que escriba, según vuestros intereses. La segunda, una encuesta con vuestras preguntas. Paso a detallar…
Sobre vuestros intereses para los siguientes posts. Es evidente, que yo puedo explicar lo que quiera. Incluso a veces se me va la cabeza y escribo sobre cosas que poco tienen que ver con el viaje en sí. Pero no es menos evidente, que quizás limito mi target potencial si explico algo que interesa a dos personas que no algo que interese a veinticinco. Por este motivo, os animo a que me hagáis saber de qué os gustaría que hablara. Eso sí, simplemente con una persona interesada en una entrada o un tema específico, ya será suficiente para que me anime a explicárselo lo mejor que pueda.
Ejemplos hay a patadas. De momento, no he hablado nada de gastronomía e igual hay personas a las que les interesa que describa qué es un Mie Goreng, un Babi Goling o un Pamarrasan, qué se desayuna, qué se come en los puestos callejeros, etc. O quien pretenda saber cuál es el coste medio de dormir en Nepal, dormir en Singapur o viajar en avión entre islas Indonesias. O haya a quien le produzca cierta curiosidad saber qué conocen de España, de Catalunya o de Barcelona. Incluso quien pida algún consejo o recomendación… No sé, lo que se os ocurra. Aquello que queráis saber, que tengáis curiosidad, que os gustara que os explicara… pues me lo hacéis por un comentario a continuación de este post y os tendré en cuenta para futuros posts. ¿Entendido?.
La segunda propuesta es la de la encuesta/entrevista con vuestras preguntas. Seguro que hay mil cosas que se os pasan por la cabeza, que os gustaría preguntar, que os gustaría saber sobre mil aspectos, situaciones… Ejemplos, nuevamente, millones. Ahí van algunas ideas:
-          ¿El dinero mejor invertido en el viaje?.
-          ¿Cuál es el plato de comida que mejor gusto te ha dejado y recomiendas?.
-          ¿El momento más complicado del viaje?.
-          ¿Es fiable la Lonely Planet?.
En fin, la pregunta que se os ocurra y os atreváis a preguntar, será bienvenida. Yo las iré recopilando para responderlas al final, tan escueta y concretamente como pueda. Además, me haréis un favor enorme. Sí, sí, un favor enorme. Si respondo algunas preguntas por aquí, no tendré que responder la misma o similar pregunta a 20 ó 30 personas que me la puedan hacer cuando nos reencontremos, dentro de unos meses. Llamadme pragmático. Dejáis la pregunta en los comentarios de este post, en el facebook, por mensaje privado o por correo electrónico, ¿de acuerdo?.
Finalmente, aunque esto no requiere de vuestra colaboración, anunciaros que estoy trabajando en montar unos álbumes de fotografías en FlickR para que podáis ver las fotos de los diferentes países por los que vaya pasando, especialmente para todas aquellas personas que no me tienen en Facebook y no pueden ver las fotos que voy colgando ahí. Espero en los próximos días poder colgar enlaces aquí mismo para ir directamente a la página de FlickR con las fotos, por países.
Además, estoy abierto a sugerencias sobre lo que sea respecto al blog, que me gustaría que fuera vivo e interactivo. Sé de personas a las que no les convence el tema de la letra verde con ese fondo. Lo he intentado con varios colores, pero la verde es la que mejor destaca. De todos modos, si se puede mejorar, se intentará. O si queréis que cuelgue algún enlace de algún tipo, dónde buscar información, etc… Cualquier sugerencia será bienvenida y estudiada por el comité de expertos en el blog dondeestasergio.blogspot.com, compuesto por mí como presidente, vocal, secretario y machaca.
Lo dicho: espero que todos contribuyáis un poquito a hacer crecer el blog. Y si os suscribís como seguidores, entonces ya, la repera.
Alguna pregunta més?. Tu diràs… Vamos… Especialistas secundarios!!.

PD: L’APM, tothom el coneix. El Tu diràs és el programa nocturn de RAC1, tertúlia esportiva. I Los Especialistas secundarios, el programa d’humor que fan a  SER Catalunya de 13.30 a 14 h. Crec que són els meus programes de TV i ràdio favorits. I he pensat que seria una forma divertida i original d’acabar un post com aquest.

dimarts, 3 de maig del 2011

Tres largos días, tres... (2ª parte)

En el avión, leo un poco la guía, sobre Borneo. Vaya, las distancias y los tiempos a invertir son muy largos… Mi idea era pasar un par de días en Balikpapan, aunque creo que tampoco hay mucho que ver o hacer. Pero a medida que leo, empiezo a dibujar una idea en mi mente… El vuelo es apenas de una hora y llego a Balikpapan casi a las 21 h. Cuando voy a salir, pregunto a una chica de atención al cliente para los taxis, por el punto de información turística. Está cerrado. Vaya… y como habla inglés, le pregunto si sabe si hay autobuses nocturnos a Banjarmassin. Ella no lo sabe, así que empieza a preguntar por allí. Llega un punto en el que hay hasta seis personas discutiendo entre ellas si hay o no autobuses nocturnos a esa ciudad. Aunque no entiendo indonesio, se nota que están discutiendo. Al final uno dice que sí, como me imaginaba, pues son 12 horas de trayecto. Lo que no saben es la hora. “Genial si lo puedo coger”, pienso, “así me ahorro una noche de hotel aquí y gano uno o dos días para ver todo lo que quiero ver realmente de Borneo”. Total, que pago el taxi (muy organizado el tema, pues pagas dentro de la terminal, te dan el ticket y te diriges a la parada de taxi). Un hombre me acompaña y le dice al taxista el destino. Hummmm… Es un hombre mayor el taxista que me ha tocado y no me hace mucha gracia, pues le escucho refunfuñar y poner mala cara, diciendo algo así como que no hay autobuses a estas horas. Me subo al taxi sin hacerle mucho caso… Tras 25 minutos, llegamos a la estación de autobuses. Nada más entrar, me hace un gesto con los brazos y exclama algo parecido a “¿Ves?. No hay autobuses!!”. Veo a uno de seguridad con otros dos hombres. Le digo al taxista que espere un momento, con señales, porque no tiene ni puñetera idea de inglés. Bajo y pregunto. Me dicen, en indonesio, que ahí no, pero que hay otra terminal que sí salen hacia Banjarmassin. Me giro al taxista y lo escucho jurar en arameo. Ya me toca los cojones de mala manera, así que lo envío a tomar por culo cuando saco mis mochilas del taxi. Y lo hago en castellano, porque de indonesio no tengo ni idea y en inglés tampoco me va a entender. Además, ¡¡me quedo a gusto!!. Eso sí, a gusto pero sin taxi.
Saco mi libreta nuevamente y les digo que me lo escriban. El de seguridad se encoge de hombros, ante la actitud del taxista. Cargo mis mochilas y salgo a la carretera. La tarea es encontrar ahora un taxi aquí, que no es sitio de paso… Comienza a llover. Intento preguntar a tres o cuatro personas, pero ni idea de inglés. Genial… Son las 21.30 h., noche cerrada, está lloviendo, no tengo ni idea de dónde estoy,… Al poco, pasa una bemo vacía y la paro. Le enseño la dirección y me dice que OK, con señas, que tampoco habla inglés. Aún tendré suerte… A los 5 minutos detiene la bemo y me dice que no, que es muy lejos (o eso me parece entender) y me pide más dinero. Saca billetes de un bote redondo y me enseña 3 billetes de 20.000. Total, que empezamos a jugar con billetes a ver cuánto cuesta el viaje: él pone y yo quito. Reímos… Acordamos el precio y arranca nuevamente. A los 10 minutos, para delante de un supermercado de comida. Le pregunto y me hace gestos como de comer. Alucino un poco. Baja, abre el depósito de gasolina… Coge una garrafa de unos dos litros con un líquido amarillo, un embudo y se pone a llenar el depósito de gasolina. Alucino un poco. Nunca dejaré de aprender algo nuevo en países como este.
Continuamos el viaje y salimos de la ciudad. La carretera apenas se vislumbra, no hay casas, ni luces… de vez en cuando, algún agujero importante en el asfalto, algún frenazo de golpe. Le pregunto: “Bus?. Banjarmasin?”. Y me responde algo en indonesio. Ni idea de qué me dice. Sigue circulando y le vuelvo a preguntar, porque una estación de autobuses no puede estar taaaaaaaaaan lejos de la ciudad. Finalmente, me dice él: “Bus. Banjarmasin”. Bien, parece que sí me ha entendido, pero me sigue extrañando este trayecto. A las 22 h. llegamos a una especie de muelle. Ni rastro de autobuses. Pienso, obviamente, que no nos hemos entendido por el tema del idioma. Allí se nos acerca un chico y le pregunto. No habla inglés. Le digo “Bus. Banjarmasin?”. Y me afirma con la cabeza, haciéndome gestos de que le siga. Me cargo las mochilas y nos vamos hacia… ¡¡Un barco!! Le digo que quiero un autobús, no un barco. Ríe… entramos en el barco, y… ¡¡voilà!!. Al fondo hay un autobús aparcado… Va a Banjarmasin. Lo he pillado por 10 minutos. Pacto el precio. Pregunto cuánto tarda y nadie ni idea de inglés. Uno, al final, me dice que llega allí a las “one, one”. Bien… las 12 horas de bus que tenía previstas. El autobús es lamentable: destartalado, sucio, viejo… Y ahí voy a pasar unas cuantas más de 12 horas. Cruzamos en el barco (yo sentado dentro del autobús) una especie de bahía y, al otro lado, extienden una rampa y el autobús arranca. A los 5 minutos, 5 minutos, 5 minutossssssssssssssssss… para y se meten la mayoría en un restaurante a cenar. A la vuelta, abren el techo y se ponen a revisar el aire acondicionado. Llegan a juntarse hasta 5 personas, cortando cables, empalmando, cinta aislante por aquí, un mechero para quemar otro cable por allá, una linterna en la boca para iluminar el agujero… Mi padre se echaría las manos a la cabeza por ver cómo trabaja esta gente. Tras una hora larga, lo arreglan. Ahora sí, ahora ya funciona el aire acondicionado. Creo que ha mejorado como 0,5º C… ufffffffffff… Los asientos son incómodos, cuesta coger una posición medio decente para dormir unas horas. El camino lleno de baches, con algunos pueblecitos a los lados, bosque/selva o lo que queda de ella de vez en cuando… De frío por el aire acondicionado, ni rastro. A las 9 de la mañana, me despierto definitivamente. Habré dormido unas 4 horas. ¡Estoy reventado!. A las 11 paramos a comer algo. Soy el único occidental, una vez más. Cuando volvemos al autobús, con señas le pregunto a uno cuánto falta y me dice que más de 3 horas………………. De verdad, esto va a acabar conmigo. Finalmente, pasadas las 15 h. llegamos a Banjarmasin.
El hotel donde me hospedo cuesta 8 € y tiene tele en la habitación. Perfecto. Espero poder ver el fútbol mañana. Y pasado mañana, me espera otro tute de autobús (unas 20 h.), pues quiero ir al Parque Nacional de Tanjung Puting, el mejor lugar del mundo para ver orangutanes en semi-libertad.
Hablo con una pareja neozelandesa con su hijo, que también quieren ir allí. Finalmente, harán algo diferente, así que llegaré cerca del P.Nacional y luego ya veremos cómo entro, porque creo que hay que contratar una barca o algo así después del trayecto en bus. Pero ver al hombre de los bosques en semi-libertad puede ser una experiencia inolvidable y otro de los momentos culminantes del viaje.
Tres días de viaje después, sigo vivo, aunque necesito descansar…