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dimecres, 8 d’agost del 2018

Experiencias, encuentros e improvisaciones.


Flagstaff, 6 de Agosto se 2018

En la anterior entrada, finalizaba hablando de la visita a la Nación Navaja.

Luego me di cuenta de que no había comentado nada de Sequoia National Park ni Death Valley... A ver, están bien, pero claro, viendo luego Grand Canyon y Monument Valley, pues los anteriores se quedan empequeñecidos. Están bien, especialmente Death Valley (donde llegamos a los 51 grados), pero tampoco matan. Y Rhyolite ghost town, totalmente evitable.

La carretera de Jacob Lake a Page, como dos horas de camino, es, sencillamente, brutal. La sucesión de curvas, descensos, llanuras que se abren infinitas ante ti, rocas que cambian de color si les toca el sol, carreteras recortando el horizonte... Creo que, junto a la Mount Carmel Highway entre Zion NP y Jacob Lake, de lo mejorcito en cuanto a paisajes.

Antes de llegar a Jacob Lake, parada en Horseshoe Bend, en Marble Canyon, tocando ya Page. Los caprichos de la naturaleza otorgan esas formaciones espectaculares en forma de herradura, por donde el Río Colorado ha ido moldeando a su antojo un cañón increíblemente fotogénico. Eso sí, desde el parking hasta la zona de visita, hay como 700-800 metros que con un calor infinito se hacen algo durillos: subidas, bajadas, arena de desierto... De hecho, en la entrada dicen "calor extremo. Obligatorio una botella de agua por persona". Valdi y yo llevábamos 1/4 de litro para los dos...

                                                                   Horseshoe bend


En Page hicimos nuestra primera lavandería. También pudimos descansar un poco y nos comimos unos filetes de carne espectaculares.
Al día siguiente teníamos la mañana libre, así que Valdi insistió en ir al Lake Powell, que le habían recomendado dos chicas de BCN que conocimos desayunando en este motel. Y sinceramente, estuvo bien ver un lago en medio del desierto con un resort, yates, etc.

Por la tarde, visita a Antelope Canyon. Una vez más, la suerte se alió con nosotros. Teníamos la visita a las 17:30 y como llegamos con tiempo, preguntamos si habría luz suficiente en el cañón para hacer fotos. Nos dijeron que muy poca, pero que si queríamos, nos metían en el grupo de las 16:30. Y ahí que nos fuímos corriendo. Y menos mal, porque en algunas zonas del cañón ya a esa hora entraba poca luz. Ni que decir tiene que es una maravilla geológica que habréis visto en fondos de pantalla de vuestros teléfonos u ordenadores. Y ciertamente bien explotado por los navajos... 


                                                                 Antelope Canyon

Como acabamos relativamente pronto, nuestro siguiente destino era Kayenta, para visitar al día siguiente Monument Valley, lo que la mayoría conocemos de las películas del Far West: aquellos paisajes de arena roja, arbustos bajos, montañas rocosas, llanuras infinitas...

Pero esta vez hubo un pequeño inconveniente: en Kayenta sólo había dos lugares para alojarse (que tenían pinta de caros, además) y cuando llegamos ya no tenían habitaciones. Tras entrar en el segundo, salir y decirle a Valdi que volviéramos a entrar a ver si nos podían recomendar algún sitio, resulta que Valdi se encuentra con Jordi, un compañero de trabajo en la Universidad. Unos días antes le dije: "tengo la intuición de que me voy a encontrar a alguien conocido". Al final no fuí yo, sino él... Como aquella vez que visitando el Taj Mahal en India, me encontré con una compañera de universidad. El mundo, siendo tan grande, es tan pequeño...

Pero teníamos pendiente el tema de dónde dormir... La opción "dormir en el coche" volvía a estar sobre la mesa. Empezamos a mirar... Mexican Hat, Bluff... A tope... Blanding... Mira, aquí sí hay sitio. El tema es que está a 150 km de distancia. Quién dijo miedo!!! Ahí estábamos cruzando Monument Valley en noche cerrada hacia Blanding. A medio camino: el aire acondicionado parece que no funciona... Uffffff... Pero oye, mira qué cielo tan espectacular!!!
"Valdi, voy a parar que quiero ver este cielo estrellado". Él, que vive en La Orotava, lo ve normal pero a mí me fascina... Y cuando paramos en un saliente de la carretera, ambos recordamos aquella noche en la reserva de Si'an Kaan en México, cuando salimos a ver el desove de las tortugas gigantes bajo un manto de estrellas que es de los cielos más impresionantes que he visto nunca... Bueno, el del desierto del Thar en India, el estrellado del Serengeti o el de Wadi Rum en Jordania tampoco estuvieron mal... 

Ni qué decir tiene que llegamos a Blanding algo más que exhaustos... Pero al día siguiente nos esperaba uno de los platos fuertes del viaje: Monument Valley.

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