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diumenge, 7 de gener de 2018

Amanecer en Petra... Y sus trekkings...

Petra, 2 de Enero de 2018

Finalmente, viajé en avión de El Cairo a Amman. Se hizo largo porque fue tren nocturno de Luxor a El Cairo, taxi al aeropuerto, 10 horas de espera allí, avión a Amman y llegar a Madaba, donde dormí la primera noche en Jordania, el 31 de Diciembre.

Al día siguiente tenía la intención de irme hacia Petra... Y resulta que en el hotel rondaba un conductor (as usual) que me insistió hasta la extenuación para llevarme a Petra. Se hizo tan pesado que se lo dije, vaya: "oye, déjame ir a cenar tranquilo, que llevo 24 horas de viaje y luego hablamos". Resulta que también había dos chicas italianas que iban en la misma dirección, aunque ellas se quedaban en el PN de Dana y podríamos compartir gastos.

Así que el 1 de Enero me despertaba a las 8 para el viaje hacia Petra. Las italianas, chicas de unos 28-29 años, habían salido de fiesta a celebrar el fin de año así que la cosa se retrasó un poco, con alguna situación de tintes surrealistas a primera hora.

El viaje Madaba-Petra, que normalmente se hace en unas 3 horas, nos llevó más de 5. Las razones: lluvia y una niebla intensa con una visibilidad en la carretera de apenas 40 metros. Y un frío intenso que se clavaba en la piel... Gélido. Cuando bajamos a hacer fotos del Wadi Mujib (íbamos por la King's Highway) nos helábamos...

Cuando encontré alojamiento ya en Wadi Musa (el pueblo justo al lado del recinto arqueológico de Petra), necesitaba entrar en calor porque tenía el frío dentro de mí. Un exorcismo de frío necesitaba...

Así que a las 5:50 del día siguiente, despertaba para entrar temprano en Petra. De hecho, cuando entraba, los guardias que te revisan estaban en el coche aún y vinieron detrás mío diciéndome con una medio sonrisa: "es que has venido muy temprano". "Pero tío, si son las 6:15 y se supone que está abierto desde las 6!!!", pienso... Compro la entrada de dos días, porque quiero un día visitar bien y el otro hacer los caminos de trekking por los alrededores. 

Así entro por el Siq, el desfiladero que lleva hasta el Tesoro (Al-Khazneh), sobre las 6:25, con el sol elevándose en algún punto que no veo, pero se percibe la iluminación creciente. Y el silencio de estar prácticamente sólo, apenas una pareja antes, dos amigos por aquí y... Nadie más.

Los colores de las paredes del desfiladero, rojos, marrones, negros son impresionantes. Las formas recortadas y suavizadas de curvas mágicas... Caminas, observas, haces fotos, respiras... Y llegas a El Tesoro. Es precioso, muy bonito cómo está encajado en la montaña y la impresión de cuando sales del desfiladero a esa explanada y ves el edificio tallado en la misma roca. 
Ahora bien, y me podéis matar si queréis, tampoco me pareció algo alucinante. No diría decepción, pero un punto de desencanto, quizás. Supongo que el hecho de haberlo visto decenas de veces por la tele, revistas, etc. es como que ya sabes lo que vas a ver. Anyway, muy bonito. 

Y así seguí la visita parando mucho para leer la guía, hacer fotos, etc, pasando por la calle de las fachadas, el teatro romano, la calle de las columnas, el Gran Templo y la iglesia bizantina... Y al final, otro desfiladero se enfila hacia el Monasterio (Ad Deir). Según las indicaciones que puedes coger en la entrada, con mapa de la zona y rutas posibles, con su duración y el grado de dificultad, el recorrido desde la entrada hasta Qasr el Bint, que es el último punto antes de la subida al monasterio, son unas 3'5/4 horas, pero es de bajada, camino amplio y de unos 2 km, aproximadamente. Pues bien, yo a las 8:30 ya estaba allí (o sea, unas dos horas) y eso habiéndome parado mucho, tomado un capuccino delante de Al-Khazneh (El Tesoro), entrado al teatro y subido hasta su parte más alta por las gradas, ido a la iglesia bizantina... Y desde Qasr El Bint al Monasterio (Ad Deir) dice que es un recorrido duro de unas 2'5/3 horas. La realidad es que ese recorrido lo hice subiendo (es durillo, eso sí) escaleras durante una hora. De tal modo, a las 9:30 ya estaba en Ad Deir (El Monasterio) que viene a ser lo mismo que El Tesoro pero más grande, en la cima de la montaña, a espacio casi abierto.

Reposé un ratito, bebiendo agua, haciendo fotos, leyendo... Y entonces, pensé: "y ahora qué hago yo todo el día, si ya he visto lo más importante y son sólo las 10 de la mañana?". Así que me envalentoné, bajé en 20 minutos y decidí hacer los dos trekkings que tenía previstos.

El primero desde Qasr El Bint, tomas un camino desde detrás del Gran Templo, se llama High Place of Sacrificy Trail. Pasas por detrás de las montañas que haces la visita principal, con poca gente y paisajes espectaculares. Eso sí, me pareció la subida muy dura haciéndola desde este lado, comparado con la bajada desde el High Place of Sacrifice luego. En total, unas 2'5 horas bastante durillas y parando bastante a hacer fotos, entrar en tumbas secundarias, admirar los paisajes, hablar con gente con quien te cruzas. Las vistas, eso sí, espectaculares desde la cima.del High Place of Sacrifice.

Tras bajar por unas escaleras empinadas, sales junto al Teatro y si bajas un poco, llegas  al Al Khubtha Trail, desde donde visitas las Tumbas Reales y si rodeas la montaña, otras escaleras empinadas te llevan a la montaña del otro lado del desfiladero principal. Tras otros 45 minutos de subida (ya estaba bastante cansado), llegas a la cima y un poco más adelante tienes una perspectiva preciosa de El Tesoro (Al-Khazneh). Allí conocí a Gemma, una valenciana que no se lo monta nada mal para viajar... Bajamos juntos desde la cima de la montaña hablando de viajes en general. Ya en el camino principal, nos despedimos, pues ella aún tenía que visitar cosas y yo ya estaba en respiración asistida.

Os juro que los dos kilómetros desde ese punto hasta la salida se me hicieron eternos. Había estado 10 horas caminando, subiendo miles de escalones (no exagero, miles!!) y me adelantaba todo el mundo. En serio, como aquellas pesadillas que luchas con todas tus fuerzas por avanzar pero el viento te frena. O como si arrastrara dos toneladas de peso... Estaba exhausto!!

Tras llegar al hostel y ducharme, me fuí a cenar un delicioso mensaf, el plato típico jordano. Porque viajar también es conocer la gastronomía del país, verdad?. Que una pizza de vez en cuando está bien, pero si vas un país en un grupo, que no te relacionas con la gente local (buses, cruceros), sólo haces fotos en los sitios turísticos y te vas a comer pasta y pizza... Enhorabuena, te estás perdiendo la mitad del viaje que es tan o más interesante que los lugares turísticos y emblemáticos. Pero vamos, que lo disfrutes...

Próximas paradas: desierto de Wadi Rum y Amman.

dimarts, 2 de gener de 2018

Dos días en Luxor, la joya egipcia.

Luxor, 30 de Diciembre de 2017

Finalizo la experiencia en la falúa sobre las 8 de la mañana, que viene a recogerme el conductor que me llevará a Kom Ombo, Edfú y con llegada a Luxor mediodía.

La visita a Kom Ombo no la disfruto mucho, aunque el templo es precioso, porque coincido con un montón de cruceros que han soltado la carga justo cuando yo llegaba. La de Edfú con muy poquitas personas ya es más íntima, tranquila, sosegada...

Durante el camino en coche ves el día a día de esta parte de Egipto: recoger agua, mercadillos a pie de carretera, intentar labrar algo en los áridos campos, asnos, caballos, niños jugando en las calles... Y a pocos centenares de metros, el desierto.

Tras conseguir hotel en Luxor (en el primero me pedían 30USD la noche, el segundo 2'5 €, pero este era Mordor, todo apagado, habitación infecta, yo el único huésped... Vamos, que tampoco hace falta sufrir... Al final conseguí uno por 10€ que no estaba mal. Y eso tras caminar como 40 minutos cargado con mis mochilas y buscando por callejones y demás) me fuí a visitar el templo  de Luxor por la tarde-noche. Lo ideal es a partir 19:30 que se van los de los cruceros (está abierto hasta las 21 h). Sea como sea, preciosa esta visita nocturna.

Cuando volvía caminando, en uno de esos 1.700  egipcios que te asaltan para venderte algo, hablé con Balaal, que llevaba un taxi y quedé con él para el día siguiente, visitar 4 puntos de la orilla occidental: King's valley, Deir el Bahari (Hatshepshut), Deir Al Madina (aldea de los obreros) y Ramesseum.

Al día siguiente nos encontramos a las 9:30 y cruzamos el Nilo. Hace calor hoy y voy todo manga corta, por primer día. Pero un calor agradable, no pegajoso. Y es que vengo de algunos días de pasar frío...

En el King's Valley hay hasta 62 tumbas, pero sólo permiten la entrada a unas 10, de las que eliges 3 tumbas por 160EGP. Pensaba q no se podía hacer fotos como dice la LP y luego vi gente haciendo... Y resulta que pagando 300EGP (15€) te lo permitem. Al menos, hacedlas sin flash, que no estropeemos más esa delicia, ese tesoro que tienen aquí. La tumba de Tutankamon y Seti van a parte. No visito ninguna de las dos: la primera es más misticismo que lo que queda en la tumba según dicen, vamos. Y la tumba de Seti I vale 1.000EGP (50€!!!!). Visito KV2 Ramsés IV, KV8 Meremptah y KV11 Ramsés III. Las dos últimas me encantan y la de Ramsés III se conserva estupendamente. La sensación de bajar el pasillo todo repleto de pinturas, representaciones, relieves, con una finura, una delicadeza, un colorido... Una auténtica maravilla, vamos. Y así hasta llegar a la cámara funeraria. Muy emocionante...

Luego me dirijo hacia Deir el-Bahari, el famoso templo de Hatsehpshut y entro en la cámara abierta hace apenas tres semanas. Es impresionante su belleza, su equilibrio, la majestuosidad, cómo  encaja en la montaña... Y las huellas de cómo Tutmosis III intentó borrar toda huella de su madre Hatshepshut... 

Visito también Deir al Medina, la villa de los obreros. Tiene tres tumbas no de nobles y modestas comparando a los reyes, pero ya muy elaboradas. Hay un pequeño templo tolemaico que está muy bien conservado y se visita casi en soledad.

Y esa tarde empiezo a mirar alternativas para ir a Jordania. Mi idea inicial era llegar a Hurghada, ferry a Sharm el Sheik, autobús a Nuweiba y ferry a Aqaba. Mirando horarios de buses y ferrys, precios etc, veo que estoy obligado a pasar al menos dos noches de camino y gastarme más de 150€ entre ferrys y buses. Y es casi lo mismo que en avión así que empiezo a pensar en volver a El Cairo y volar a Amman.

El segundo día en Luxor miro vuelos, y veo que son asequibles, así que me voy a la estación de trenes y me piden otra vez 80USD en cabina doble... Me voy a la ventanilla de al lado y encuentro que hay trenes de primera clase que cuestan 10€ y son limpios, ordenados, cómodos...  No entiendo por qué en El Cairo no quisieron venderme billetes para estos trenes y para el recorrido Cairo-Aswan. Así que finalmente me decido por tren a El Cairo y vuelo a Amman (salida a las 19:25 desde Luxor y llegada a El Cairo sobre las 6 de la mañana, en un asiento algo duro, pero soportable, vamos).

Y el último día en Luxor... madrugo mucho y a las 6:10 empiezo la visita al templo de Karnak, casi en solitario... alucinante!! Especialmente maravillosa la gran sala hipóstila con la luz del alba, el sol ascendiendo en el horizonte, cambiando el tono de las piedras, apareciendo nuevas inscripciones, con un juego de luces y sombras espectacular. Realmente, una delicia e imprescindible entrar a primera hora para evitar las hordas de los cruceros, que llegan a partir de las 9:30, que era casi cuando yo salía. 

Tras conseguir taxista, vuelvo a cruzar a la orilla occidental para ver el Queen's Valley, los Colossos de Memnón, el Habu Temple y volver al King's Valley para ver esta vez KV6 Ramsés IX, KV14 Tausés y Sethnait y repetir en KV11 Ramsés III, esta vez con cámara (sin flash) y es de lo mejor que podía hacer pues hago algunas de las mejores fotos del viaje.

En el Queen's Valley me escandalizo por los 1.000 EGP (50€) que piden para entrar en la tumba de Nefertari, lo que me indigna y la descarto, obviamente. Para visitar 3 de las otras tumbas, son 80EGP (4€). Veo muy pocos turistas aquí y, sinceramente, está justificada la diferencia de afluencia entre el Queen's y el King's Valley ya que el primero cuenta con pinturas más toscas, menos elaboradas, cámaras más pequeñas... Salvo que visitéis la de Nefertari porque no os importa dejaros 50 eurazos.

Una cosa que incomoda mucho es que todo el mundo intenta conseguir propinas. Los vigilantes te abren puertas para entrar en zonas prohibidas, esperando propinas a cambio. Te señalan dioses egipcios o reyes en las paredes, acompañándote sin pedirlo unos minutos y luego te piden dinero. O te animan a que les dejes la cámara de fotos para hacer donde no está permitido... Es muy triste que esta gente no se conciencie de la importancia de proteger estos tesoros: es pan para hoy y hambre para mañana.

Y ya el colmo, un chaval de unos 11-12 años que me cruzó el Nilo. Con su padre había acordado 10EGP (a los egipcios les cuesta 1EGP) y el chaval ahí como riéndose de mí en el trayecto (que dura 3 minutos). Le digo que si tiene cambio porque tengo un billete de 50EGP y me da de cambio 30EGP. Y ahí ya pienso:"chaval, con esta jeta vas mal". Le digo que faltan 10, me dice que no tiene cambio, que es propina...así, con toda su cara. Sí, eran 0'5€ pero no era cuestión del coste, sino de que no te tomen el pelo. Le digo que busque cambio y se hace el remolón, riéndose y diciendo que son propinas los otros 10EGP. Y le digo que ni hablar, que espere. Me bajo y voy a buscar cambio. Cuando vuelvo le doy lo que habíamos acordado y se queda a cuadros. Y me sale la vena moral, que seguramente le resbalará, pero bueno: que cuide a la gente y no engañe, que no es el camino para ganarse la vida. En fin, si eso lo hace un niño es que así se lo enseñan y es algo cultural.

Otra cosa es la necesidad que están pasando por la falta de turismo. En algunos casos, me han llegado a ofrecer 3 figuras talladas del tamaño de una mano por 0'5€... Increíble. Y esto provoca mucha pena, en serio.

Tras volver a la ciudad, pico algo y pruebo algunos platos tradicionales egipcios antes de volver al hotel. Es hora de ducharse, descansar un rato y preparar la mochila, que el tren sale dentro de tres horas.

Mis visitas a Egipto han finalizado y emprendo el viaje hacia el próximo destino: Jordania.

diumenge, 31 de desembre de 2017

Surcando el Nilo en falúa

Luxor, 28 de Diciembre de 2017


Antes de la hora acordada, Ramadhan ya está en el hotel para llevarme en taxi a la falúa. Este era uno de los puntos que quería hacer en este viaje: surcar el Nilo del modo más tradicional posible.
Ramadhan me explica, con pena, que ahora tiene que hacer de conductor porque no hay turistas, pero que él es capitán de barco. Mientras me lo explica, noto cómo su mirada tiene un punto de tristeza. Tras casi una hora de taxi, trámites y permisos incluidos, llegamos a un punto fuera de la ciudad de Aswan donde me espera la falúa. Al verla ya pienso que va a ser interesante. Además, subo desde la misma orilla, a través de unas dunas. Voy a ir sólo, con el capitán, Nahjah, un nubio que lleva 20 años descendiendo el río. Por espacio pueden ir hasta 6-8 personas en la falúa. "Es todo un lujo", pienso.

Hago dos días en falúa entre Aswan y Kom Ombo y desde ahí a Luxor en coche, parando en Edfu, el tercer día. La alternativa era hacerlo en un crucero de estos mastodónticos de 4-5 plantas, con camarote, menú buffet libre, piscina y decenas de turistas... En sólo dos días, visitas milimetradas y el doble de caro. Pues cada uno que elija y opine...

Nahjah y Bassam (que nos acompaña un tramo del trayecto), deasanudan las cuerdas, izan la vela y empujan la barcaza hacia el centro del Nilo. La falúa baja el río impulsada por el viento en su enorme mástil con vela y los movimientos del timón, por lo que bajamos zigzagueando el río, de una orilla a otra, calmados, lentos, saboreando la inmensidad del río. 

Se escucha el oleaje rompiendo contra el casco de la falúa, el viento que hace ondular la bandera egipcia en la popa. Se respira calma. Recogimiento. Paz. Poco a poco desaparecen restos de ciudades (aunque alguna casita se ve), para ir apareciendo cabras, ovejas, vacas, asnos, perros, niños que te saludan, pescadores, vegetación... Estas aguas que ya surcaban los antiguos egipcios continúan insuflando vida a este país.


Como me explica Nahjah más tarde, ahora hay poca agua y se navega muy despacio. Es mejor en verano, cuando el río baja con más fuerza. Esto afectará a mi crucero... Y es que desde la construcción de las presas en el Alto Nilo, los ciclos vitales se han modificado, ya no hay épocas de crecidas, sino que la mano del hombre ha domesticado esta fuerza de la naturaleza, para bien y... Para mal.

El viento acaricia mi rostro. Inspiro profundamente. Respiro aire. Respiro Nilo. Observo bandadas de pájaros sobrevolándonos. No quedan cocodrilos en el bajo Nilo. Los que quedan viven más al sur de la presa de Aswan.

Poco más tarde, paramos a comer. Bassam ha preparado un queso delicioso, albóndigas de falafel y un puré de lentejas, todo acompañado de pan de pita... Y a comer a base de pellizco de pan junto a lo que quieras de los tres platos. Después, un té rojo fuerte, intenso.

El día es azul, claro, caluroso. Es el primer día que paso calor desde que aterricé unos días atrás. Me estiro en cubierta, el sol calienta mi rostro y me quedo adormilado. Cuánto he dormido? 10 minutos? 30? Una hora? No lo sé. Ni me interesa.
Dos días de aislamiento, para difrutar del suave vaivén del río. En algunos momentos es tan suave que uno diría que se ha detenido.
El desierto se intuye en la orilla occidental...


Algún crucero de estos inmensos nos adelanta con su motor rugiendo y removiendo las aguas de manera bestial. No veo gente en cubierta. Quizás estén en el comedor. O durmiendo en los camarotes. O en el bar. "Qué pena, perderse estas sensaciones metido en un barco impersonal que igual está en el Nilo, como en el Caribe como en Halong Bay", pienso.

Sobre las 17 horas cae el sol y la tonalidad del cielo cambia, anaranjándose, coloreándose y azulándose finalmente. Un precioso atardecer sobre la orilla occidental. La temperatura empieza a descender y toca abrigarse porque duermo al raso, sobre la cubierta de la falúa. Me pongo dos calcetines, dos pantalones largos, una camiseta de manga corta, una de manga larga, una sudadera y el cortavientos...

A Bassam lo dejamos un rato antes y subió a bordo el sobrino de Nahjah, que ha preparado una sopa de pollo que sabe a gloria con este frío.
La noche cae y aparece un firmamento estrellado imponente, majestuoso, a la altura del misticismo egipcio. Ese cielo estrellado que en las grandes ciudades estamos privados de disfrutar. Observo un rato este cielo que me recuerda al de la reserva de Sian K'aan en México, hace ya 10 años. Y duermo en cubierta, con dos mantas encima, como aquella noche en Tanjung Puting National Park de Indonesia... Sensaciones parecidas. Sonidos diferentes.
El ritmo del Nilo. El pueblo nubio. El Antiguo Egipto. La inmensidad del firmamento. Otra experiencia impagable...

El segundo día bajamos durante gran parte del día dejándonos arrastrar por la quietud del río. Casi parados. Esto hace que en dos días no pudiéramos llegar a Edfú y dos días para Aswan-Kom Ombo es demasiado tiempo, por lo que pasamos muchas horas anclados en la orilla. Ha sido el punto menos interesante, porque parar sobre las 17 horas y no volver a navegar hasta las 9 horas del día siguiente, son demasiadas horas yendo sólo. No obstante aprovecho para escribir, leer ("Sinuhé, el egipcio", cómo no), leer la guía de lo que me espera, pensar, escuchar los sonidos del Alto Nilo, hablar con Nahjah, ver el firmamento estrellado y dormir...

A la mañana del tercer día, me recoge en la otra orilla el conductor, que me llevará a Kom Ombo, Edfú y a Luxor, donde llegamos sobre las 14:30 h.
En Kom Ombo coincido con varios cruceros atracados y visitando las ruinas en ese momento, lo que empaña un poco la visita.
En Edfu, estoy prácticamente sólo...


La próxima estación, Luxor, la joya y guinda del viaje egipcio.


Ps: normalmente no pongo referencias de nadie, pero siempre se pueden hacer excepciones.
Aquí os dejo el telf de Nahjah por si queréis acordar el crucero en falúa con él: +002001004986390.
De este modo os ahorrarés intermediarios y conseguiréis mejor precio.

divendres, 29 de desembre de 2017

Atardecer en Aswan y esplendor en Abu Simbel

Aswan, 25 de Diciembre de 2017

El viaje en sleeping train El Cairo-Aswan duró 12 horas, aproximadamente. Al final, compré billete en cabina doble compartida. Mi compañero de viaje fue un filipino, que viajaba con la familia y que había pagado para ir sólo en la cabina doble.
El tipo habló con el revisor y no sé cómo quedaron. El caso es que estuvimos hablando un rato y se extrañó de que habiendo viajado 6 meses por Asia no fuera a Filipinas. "No se puede hacer todo, amigo".

Te sirven cena, te despiertan antes de llegar a Aswan (el tren sale de Gizah station sobre las 19:45, llegando a Luxor sobre las 5 de la mañana y a Aswan sobre las 8. El billete es de 80 US$ en cabina doble y 110US$ en individual) y te sirven también el desayuno.

Al llegar a Aswan, a buscar hotel. El primero que quería, ocupado, lleno. Así que tocaba buscar otro. Tras caminar como media hora buscando alternativas, llego a uno que sale en la LP, aunque los precios está completamente desactualizados. Este pasa por los pelos mis mínimos (que son muy bajos, creedme) y acabo pagando 150EGP, que al cambio son unos 7'5€ por noche, desayuno incluido.
Tras descansar un rato, ducharme y esas cosas, me voy a ver el Philae Temple. Está a unos 10 minutos desde Aswan, así que viaje baratito.
Una vez en el muelle, los primeros barqueros me piden 250EGP por cruzar a la isla donde está Philae Temple. Ni de coña, vamos. Al final, pago 140, que son como 5€ menos de lo que me pedían los otros.

En Philae Temple empiezas a saborear aquello de templos egipcios, inscripciones grabadas en las paredes, mosaicos, pilones, columnas, salas hipóstilas, altares, escenas dibujadas... Empiezas a sentir Egipto de verdad.

Lamentablemente, mis presagios en el Museo Egipcio se confirman aquí: la gente no respeta nada. Es muy triste ver turistas, incluso egipcios, tocando las paredes, apoyándose en las mismas, fotos con flash junto a mosaicos de colores, subiéndose a ventanales, restregando mochilas contra las paredes... En más de un momento me encontré diciéndole a gente que no tocaran, que lo iban a estropear. Lo más triste de todo es que los vigilantes a menudo se saltan también las normas básicas de conservación y si les das algo de dinero, te dejan tocar, hacer fotos donde se supone que está prohibido, hacen la vista gorda ante salvajadas... En serio, muy triste. He tenido estos días más de una conversación con guías y gente local sobre la importancia de que protejan todo esto, que es su Historia pero también, paradójicamente, su futuro. Así que, desde este humilde blog, os pido que si venís a visitar Egipto deis ejemplo y respetéis su patrimonio, que es el  de toda la Humanidad. 

Por la tarde, paseo por La Corniche de Aswan, con la isla Elefantina delante y las tumbas de los Nobles al otro lado. Insistentemente te intentan meter un paseo faluca, ir a Isla Elefantina, etc. Son algo pesados, aunque también hay que entender su desesperación porque el turismo ha caído en picado. No obstante, como tengo planeado descender un tramo del Nilo en faluca, declino cualquier oferta. Tampoco visito Elefantina, porque voy justo de tiempo para ver Philae Temple, el zoco de la ciudad, Abu Simbel, pasear por la Corniche.

Entro en un restaurante flotante junto al Nilo. Cae la tarde, la Isla Elefantina ante mí. Las falucas surcan el Nilo. Bandas de pájaros sobrevuelan el río. Pido cordero asado al estilo nubio. Lo saboreo y anochece junto al Nilo. Degustas el tiempo, la luz africana, los olores nubios, la esencia del país...
Después paseo por el zoco y, nuevamente, soy objeto de miradas curiosas, de sonrisas y de infinidad de "welcome to Egypt". Si no lo había dicho ya, los egipcios son encantadores, más allá de que quieran venderte cosas, te sonríen en todos sitios. Ayer lo pensaba y creo que después de Thailandia, es el país donde más sonrisas recibo.

A la mañana siguiente, madrugón: a las 3:15 ya me pican a la puerta, Abu Simbel espera. A las 4 ya estoy abajo y conozco a Eric, un letón profesor de IT en Estocolmo. Un tipo particular. Pasamos con la minivan a buscar a 6 chinos y 3 horas de camino hasta Abu Simbel. 
Por el camino, los controles policiales se suceden. Confieso que me he dormido un rato, pero diría que hemos pasado al menos cuatro durante el trayecto.

Llegamos sobre las 8 de la mañana y nos dan dos horas para visitar ambos templos.  Recomiendo encarecidemte, visitar primero el templo de Hathor y después el de Ramsés II, el más grande y famoso. De lo contrario, el de Hathor, que está muy bien, os parecerá insignificante.
Y digo esto porque el templo de Ramsés II es espectacular. Los colosos, de más de 20 m de altura, ya anuncian el esplendor interno. Simplemente brutal. Los relieves, las pinturas, las columnas, las inscripciones están muy bien conservados. El juego de luces y sombras crea una atmósfera mágica (rota por todos los turistas que creía que no había en Egipto y que entraron al templo al mismo tiempo que yo). Todo es sublime. Sin duda alguna, 100% recomendable, aunque al estar tan al sur, muy cerca de la frontera con Sudán, haya mucha gente que no llegue hasta aquí.
Por cierto, para los más aventureros, me comentaron que han abierto una carretera que desde Abu Simbel te lleva a Jartum en 6 horas.

Las 3 horas de vuelta se pasaron rápido. Morfeo, que era griego por eso, me visitó nuevamente.

A la vuelta a Aswan, cerré el crucero en faluca por el Nilo para los próximos días que me llevarán por el río sagrado hasta Luxor, parando en Kom Ombo y Edfú.

Será en la próxima entrada egipcia...

dilluns, 25 de desembre de 2017

El Cairo y la Gran Pirámide.

El Cairo, 23 de Diciembre de 2017


El Cairo se cae a trozos. Es sucia. Contaminada. Ruidosa. Tiene un tráfico horrible. Sentadas estas bases, a partir de aquí todo va a mejor.

Aterricé en la capital egipcia de madrugada y entre unas cosas y otras, me acostaba pasadas las 3 de la mañana. Además tuve que ponerme los tapones de los oídos para poder conciliar el sueño. El primer día en Egipto iba a ser durillo...

A la mañana siguiente me dirigí al Museo Egipcio. No se pueden tener tesoros más valiosos peor conservados. Qué pena!! Es imprescindible su visita, sin duda, pero a ver si acaban ya de una vez el nuevo museo egipcio (llevan varios años de retraso) y empiezan a conservar mejor su principal tesoro, que es su patrimonio arqueológico y su historia. Lamentablemente, si esto pensaba cuando visitaba el Museo, con las visitas a diferentes recintos arqueológicos, los temores casi que empeoraban.

El Museo Egipcio tiene auténticas joyas, como la famosa máscara de Tutankamon y su trono, una docena de momias (algunas de ellas extremadamente bien conservadas de unos 3500 años de antigüedad), esfinges, tumbas reales, palanquines, joyas, cánopes (donde se conservaran las vísceras de los difuntos durante el proceso de momificación), estatuas, pilares, sarcófagos, murales inscritos, etc... pero en un Museo sucio, desordenado, muchas cosas sin etiquetar, pudiendo ser manoseadas por cualquiera (y es algo que ocurre a menudo, creedme), sin las condiciones térmicas y lumínicas ideales, etc. Así que sales con la sensación de que has visto patrimonio de la humanidad que está guardado como si fuera un almacén de estos del Bluespace. Una pena, vaya.

De ahí me fuí caminando a Kahn El Khalili, el gran bazar cairota. Y si bien en el Museo Egipcio vi algunos turistas extranjeros (aunque me parecieron pocos), en el bazar no vi ninguno. Perdón, sí, vi dos chicas que parecían del norte de Europa. De tal modo, uno cuando viaja está acostumbrado a observar, hasta que entras en sitios donde no hay apenas turistas y pasas de observar a ser el observado. Guardé la guía y me dediqué a deambular por los callejones estrechos, atestados de gente, de olores intensos, de miradas curiosas, de sonrisas divertidas... en más de una ocasión tuve que dar media vuelta por estar en callejones sin salida. Igual te venden telas, que carne, que fuman sheesha, que te venden motocicletas, que bollería, que animales vivos, que unos electrodomésticos... todo se concentra aquí. Pasas de El Cairo más moderno y occidental a la parte más tradicional islámica y con ella cambian las vestimentas, las formas de relación, las oraciones en las mezquitas más cercanas que resuenan con potentes altavoces en todo el barrio.

Si hubiera tenido más tiempo hubiera visitado la Ciudadela y El Cairo Copto, pero no había ni tiempo ni fuerzas. Al día siguiente madrugaba: la Gran Pirámide aguardaba.

Y allí me planté a las 7:20 h, aunque no abrían hasta las 8 h. Estos son los gajes de viajar con una Lonely Planet editada en 2010. La primera impresión desde el taxi de la Gran Pirámide, es impactante. Y cuando estás allí delante, a sus pies, miles de años contemplándote, te sientes diminuto e insignificante y lo único que aciertas a balbucear es un “Guau!!”. Ese momento de conversión en can que todos hemos vivido alguna vez en nuestra vida. Llegan algunos autobuses de turistas, mayoritariamente asiáticos (chinos y japoneses), algunos americanos (mexicanos), algún reducido grupo de españoles y poco más. Como he comprobado  después, la reducción del turismo les está sangrando la economía.

Si quieres entrar en la Gran Pirámide, 300 EGP tienen la culpa (unos 15€ al cambio). Y sí, sirve para tener la sensación de que estás en el corazón de la Gran Pirámide, ascendiendo por una empinadísima rampa interior, claustrofóbica, pero no hay nada más. Cuando llegas a la cámara funeraria es emocionante... pero es una sala rectangular que si le pones cajas fuertes a los lados parecería la cámara acorazada de un gran banco de Manhattan. Tiene su gracia... especialmente  los 10 minutos que estuve allí sólo, en silencio, sin perturbaciones. Hasta que llegaron 3 grupos  y nos juntamos allí como 20 personas. Era el momento de salir.
Después la visita exterior a la Pirámide de Kefrén, el Museo de la Barca Solar y el momento zen del día. Justo delante de la Gran Pirámide, con una magnífica vista de las tres pirámides, hay un asentamieno con antiguas tumbas que no visita nadie. Yo, para variar, allí que me fuí. Y la recompensa fue encontrar un sitio donde sentarme como media hora, aislado de todos los turistas y pudiendo contemplar las tres pirámides en absoluta calma. Esos momento mágico de los viajes, ya sabéis.

A la vuelta, ver la victoria culé en el Bernabéu y ver con qué pasión lo viven ellos también...

Dos últimas cosas: los taxis y la seguridad.

Respecto a la taxis, hay que coger siempre los blancos y exigir que pongan el contador, que comienza en 5 EGP (unos 0’25€). Así que trayectos de unos 30 minutos acaban costando sobre 30-35 EGP (menos de 2€). El tema es que de estos casi ninguno habla inglés y a veces  cuesta entenderse. Una vez que ya has aclarado el destino y el contador, toca relajarse, dejarse llevar y acordarse de Horus, Anubis, Ra y todo el panteón  egipcio porque madre mía... y en este punto pienso que esto ya lo he vivido en Índia, Vietnam, Nepal... lo mismo que para cruzar las calles: o te lanzas  sin miedo a cruzar o acabas momificado  y expuesto en el Museo Egipcio...

Finalmente, la seguridad. Actualmente todo el mundo en Europa piensa en Egipto como un destino inseguro. Yo, de momento, no he tenido esa sensación. Es cierto que hay policías armados  y protegidos con chalecos antibalas y escudos en muchísimos sitios (edificios gubernamentales, estaciones de tren, lugares turísticos, etc), pero no pasa de eso. También hay muchos controles de seguridad, lo que es lógico. La pena es que ves que esta gente lo está pasando mal por esa falta de turismo y es triste.
Si el ver mucha policía por las calles te da seguridad o te crea inseguridad, ya es cosa tuya. En una calle ví varios convoyes  de policía y me acerqué a ver si es que había catalanes intentando votar o algo parecido...

Ah, todo el que quiere venderte algo te pregunta de dónde eres... y te lo preguntan  unas 3.500 veces al día. Yo, sin complejos, respondo: “from Catalonia”. Y si dicen “España?”, insisto: “Barcelona, Catalonia”.

Esta noche tren nocturno de 12 horas hasta Asuán. Comienza la ruta por el Antiguo Egipto.






dimecres, 20 de desembre de 2017

Navidad en Egipto y Jordania

Barcelona, 20 de Diciembre de 2017

Después de varios años sin poder viajar, este año 2017 lo voy a cerrar a lo grande. Tras el viaje a Japón que cerraba el círculo, hubo una escapada de 4 días a Estocolmo (muy recomendable, aunque para bolsillos pudientes, que es bastante caro todo y un frío en octubre que ni os cuento!!) y cierro el año con otro de aquellos antiguos sueños: Egipto!. Además, como por días hay más que suficientes, aquello de mirar y remirar, se abrió la posibilidad de alargar para ver Petra en Jordania. Pues tal cual: aterrizo en El Cairo el 21 a última hora de la noche y vuelvo el 7 de Enero desde Amman.

Tengo el viaje más o menos en la cabeza, pero abierto por completo a variaciones.

Mi intención sería un par de días por El Cairo, tren nocturno a Asuán, escapada a Abu Simbel, crucero por el Nilo (Edfú, Esna, Kom Ombo) hasta Luxor (Karnak, Luxor, valle de los Reyes, valle de las Reinas, Hatshepshut…) y a partir de ahí, ver hacia dónde voy. La idea inicial sería ir hacia Hurghada, cruzar a Sharm el Sheik, Monte Sinaí, cruzar por el Mar Rojo hacia Jordania y ver Petra y Wadi Rum, antes de llegar a Amman. Pero es algo que decidiré una vez esté allí, según vea la situación en la Península del Sinaí. La otra opción sería volver a El Cairo y viajar desde ahí en avión a Amman.
Jordi también me ha recomendado Madaba y el Mar Muerto, pero hay que ver cómo voy de tiempo.

Sí, es cierto que son unas fechas entrañables, pero este año me apetecía culminarlo con una guinda como esta: 16 días enteros por libre en la cuna del antiguo Egipto con extensión al reino de los nabateos. A todo esto, he puesto mi mochila al día: un lavado intenso, descoser todas las banderas, reorganizarlas… y ha quedado realmente chula! Aquí os dejo una foto… Y en breve, banderitas de Egipto y Jordania! Por cierto, me faltan las banderas de Portugal y Sudán del Sur, que no las he encontrado aún. Y en la parte trasera tengo las de Tanzania y Zanzíbar.



Una vez más, mochila al hombro, los bártulos, la guía y… la libertad.

Nos vemos a la vuelta, después de reyes.