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dissabte, 5 d’agost de 2017

Encuentros, reencuentros y otras sorpresas por Japon

                                                                                                    Takayama, 5 de Agosto de 2017

Por mucho que viajes, el mundo es muy pequenyo. O eso dicen. Aunque yo necesitaria 7 vidas para poder recorrerlo a lo ancho y largo como a mi me gustaria. Visitar cada rincon, cada pais, cada ciudad, cada ecosistema, todos los continentes y saciarme de esa sed de conocer lo que es mas lejano a nosotros. Poder conocer otras realidades, otras formas de vivir, de organizarse, comunicarse, comportarse, mirarse, amarse... Voy a ver si empiezo a practicar budismo y a creer en la reencarnacion o sera imposible, vamos.

Con esta entrada ya me pongo al dia, en el ecuador de mi viaje, practicamente. Y aunque sea un viaje cortito de 18 dias, sigue apareciendo el efecto aquel del que hablaba al inicio del blog: cuando viajas, el tiempo se expande y ahora mismo, los dias de Tokio, me parecen lejanisimos. Me han pasado tantas cosas desde entonces!!!.

Despues de Tokio, como ya explique, subi a Kanazawa que es una ciudad al noroeste, cerca de los Alpes Japoneses. Habia contemplado la posibilidad de ir a Kamikochi, subir al teleferico y hacer un trekking de un par de dias, pero los dias estan contados y no lo he visto factible. Asi que en Kanazawa estuve dos noches y sus dos dias. Es una ciudad agradable, de ritmo pausado, gente amable (en algun sitio de Japon no lo son, acaso?), que se deja paladear sin prisas ni agobios... Pensaba visitarla en un par de dias y aunque mas o menos lo hice, algo cambie. Luego lo explico.

Aqui visite el Kenroku-en Garden (considerado uno de los tres mejores de todo Japon) y su castillo, con preciosas vistas sobre la ciudad. Estando alli me escribio Ferran, companyero de trabajo, que esta viajando con Helena (su pareja) por aqui, aunque en sentido inverso al mio y ya en BCN hablamos que nos cruzariamos mas o menos por estos dias y por estas ciudades. Como a Kanazawa no tenian pensado subir y al dia siguiente irian a Shirakawa-go (una aldea a la que yo queria ir pero desde Takayama), mire posibilidades para ir y volver desde Kanazawa y pasar el dia alli con ellos. Dicho y hecho: mire autobuses y al dia siguiente me iba de visita a Shirakawa-go... pero antes, otra de esas experiencias bonitas que te suceden viajando.

Tras ir a la estacion de buses a preguntar por lo de Shirakawa-go, volvi a la ciudad para visitar el distrito de Higashi-gai, el barrio de las geishas de Kanazawa. Ya anochecia, los turistas habian desaparecido, se respiraba paz. De hecho, justo al entrar al barrio, una mujer mayor, japonesa, me saluda y me dice que el barrio esta ahora mas bonito, que no hay tantos turistas, ni ruido... y que lo disfrute. Y vaya si lo hago!!. Una maravilla!!. Me pongo a callejear entre casas de dos plantas, de madera, al estilo tradicional, con celosias, entradas decoradas, farolillos encendidos en las puertas... silencio... me sumerjo, me lo tomo con calma. Y aprovecho para hacer fotos nocturnas, que creo que ya lo he dicho alguna vez, pero me fascinan. Eso si, me traje el tripode sin una pieza que encaja con la camara (lo habia contado antes, me parece... brggg... ya ni se lo que explico y lo que no) asi que me las tuve que ingeniar para apoyar la camara en cualquier superficie plana y sacar fotos preciosas de este barrio de noche. Ademas, me meti en un restaurante pequenyito del barrio donde comi las que creo que han sido las mejores gyozas de mi vida... ufffff... al salir, sigo paseando y haciendo fotos. En una de esas, con una foto que me habia salido espectacular, veo un hombre y una mujer, japoneses, ya mayores (luego el me dijo que tenia 78 anyos) que me preguntan por las fotos, se las ensenyo y les encantan. Nos ponemos a charlar y este hombre me explica que habia vivido en NY 5 anyos (entre el 73 y el 78), tambien en Tokio, etc... me preguntan por mi viaje y a los 10 minutos nos despedimos. Yo me quedo por alli haciendo fotos y al momento, sale este hombre del restaurante al que habian entrado el y su mujer y me pregunta si puede ser mi anfitrion y yo su invitado, que los acompanye en la cena. Anyos atras, hubiera declinado la propuesta con cualquier excusa. Absurdo, lo se. Ahora, no, ahora me dejo llevar, fluyo y dejo que pasen las cosas, sin mas.

Acepto, por supuesto, aunque me excuso por no cenar, ya que lo acabo de hacer. Entramos en un restaurante que era una maravilla, con un jardin zen iluminado, una atmosfera relajada y un hombre tocando la guitarra asi en plan intimo. Estoy dos horas alli con ellos, bebiendo sake, me dicen que son de Kioto y que vuelven manyana. Y me insisten que como voy a ir para alli los proximos dias, les llame, que me volveran a hacer de anfitriones. Tras algo mas de dos horas, me despido porque tengo que cruzar media ciudad, algo mas de media hora caminando, que creo que ya no hay ni autobuses, con la promesa de que nos reencontraremos en Kioto.

Y al dia siguiente voy a Shirakawa-go. Llego sobre las 10 (eso si, con una pequenya aventura para no perder el bus desde Kanazawa, que me confie con el tiempo, no venian buses de la ciudad y lo cogi en el ultimo minuto, con lo puntuales que son los nipones!!!) y en teoria Ferran y Helena llegan sobre las 10.40. Decido esperarles, aunque Ferran ya me habia dicho que si no llegaban en ese significaria que lo habrian perdido y llegarian en el siguiente. Efectivamente, no llegaron en ese y decidi subir al observatorio de la ciudad, en la montanya, con unas vistas del valle espectaculares. Es esta una aldea con casas declaradas como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Merece la pena venir un dia y visitar la Gassho-zukuri Minka-en, que son edificios transportados y reconstruidos segun la vida tradicional. Como el entorno tambien es idilico, la visita es 100% recomendable.
Una hora mas tarde, me encuentro con Ferran y Helena en la estacion de autobuses. Fotos de rigor para enviarsela a nuestro jefe (que es el mismo para los dos, de hecho el y yo en BCN estamos en el mismo despacho) y hacemos la visita de la aldea, poco a poco, recreandonos en fotos, hablando de viajes, etc.
Poco mas tarde de las 16.15 nos despedimos, pues yo vuelvo a Kanazawa y ellos a Takayama (donde yo vine ayer por la manyana, que es al dia siguiente de estar con ellos en Shirakawa-go).
De regreso a Kanazawa, visito el Distrito de Nagamachi, conocido por sus casas de adobe y al que le llaman el barrio de los samurais. En realidad, son tres calles (una, dos y tres, en serio, no hay una cuarta), aunque tienen su encanto. Otra vez fotos nocturnas, alguna muy chula.

Y ayer por la manyana me vine a Takayama, que me ha encantado. Tiene un centro historico precioso, con casas de madera tradicionales, decenas de templos, un recorrido por Higashiyama de templo en templo con preciosas vistas, tranquilidad, calma, jardines zen... sudo lo que no esta escrito, por eso, porque la humedad es brutal. Esta manyana ya he visitado lo que me faltaba por ver y en un ratito me subo al Shinkanshen con parada en Nagoya para continuar hacia Kioto, donde llegare esta noche (en total, con cambio de trenes y todo, 3,5 horas).

Con la visita a Shirakawa-go desde Kanazawa y no desde Takayama, he ganado un dia sobre lo previsto, por lo que quizas pueda tomarme con mas calma lo que tengo en mente: Kioto, Nara, Castillo de Himeji, Hiroshima, Miyajima y Matsuyama. Lo del Monte Koya-San seguramente no lo podre hacer, aunque aun no esta descartado.

Por cierto, ya para acabar. Ayer, cuando volvia del recorrido por la montanya ahi por Higashiyama (iba a la estacion de tren para reservar el tren de hoy a Kioto), me cruzo con dos chicas y un chico. Una de ellas, me mira... al ver que es tan descarada, me doy cuenta, me la miro y me dice: "yo a ti te conozco". De inicio, muestro sorpresa y pienso que se ha equivocado, aunque en segundo plano en mi cerebro pensaba "es verdad, te conoce... de donde, de donde, de donde??". Y me dice: "tu estuviste en el PN Aiguestortes haciendo trekking, verdad?". Aja, toda la razon!!. Cuando estuve en el puente de Mayo en Aiguestortes, hablando con una chica me comento que venia a Japon mas o menos por las mismas fechas que yo y bromeamos sobre la posibilidad de coincidir aqui... y ya lo veis, que aunque los recorridos que hacemos la mayoria por aqui son muy parecidos, encontrarte con alguien justo en un momento en un lugar concreto es la repera.

Coincidencias, casualidades... encuentros y reencuentros.

Hasta la proxima! 

divendres, 4 d’agost de 2017

Experiencias niponas.

                                                                                                Takayama, 4 de Agosto de 2017

Todos tranquilos, ya me he encontrado en el metro de Tokio!!
Como dijo Miguel, era cuestion de pillarle el tranquillo.

Antes de nada, estos dias han sido hipermovidos, madrugando muchisimo (entre las 4 y las 5,30 de la manyana), sin ordenadores desde donde escribir, etc... asi que tengo muchas cosas acumuladas. Vayamos por partes.

En Tokio pude visitar Akihabara (el barrio del manga y el anime), callejee por Kagurazaka (barrio delicioso del noroeste), subi a la Tokio Tower con vistas espectaculares de 360grados sobre la ciudad (subi de noche, que aun es mas alucinante), volvi otra noche a Shinjuku y Kabukicho (el primero merece mucho la pena y el segundo, justo al lado, es curioso de ver, ya que ves un Tokio diferente, clubes de alterne, pachinkos, restaurantes internacionales, hombres de negocios, etc... todo ahi bien mezcladito). Tambien estuve en la Lonja de Pescado de Tsukiji. Y esto merece comentarios a parte.

Se supone que empieza a las 5 de la manyana, pues bien, me despierto a las 4.10, llego al metro y... cerrado. Llegue 20 minutos antes de que lo abrieran... Asi que tras el trayecto, llegue sobre las 5.40. Al intentar acceder, uno de seguridad me dice que esta cerrado, "only business"... en serio?. A ver, japo, que me he despertado a las 4 de la manyana!!!. Pues nada, imposible. Veo al fondo una cola de gente esperando y voy para alli, a ver que se cocia. Como comprendereis, a las 5.40 de la manyana pocas cosas mas de interes podia hacer. Y me coloco detras de una pareja que, al comenzar a hablar, espanyoles... Curro y Sandra, de Extremadura. Total, que en esa cola teniamos como 4 horas de espera para probar el sashimi recien pescado... pero 4 horas!!!. Asi que los tres decidimos que no, que mejor nos vamos a callejear por los puestos del mercado colindante y alli nos vamos explicando. Ellos ya estan acabando el viaje de un mes, me cuentan todos los sitios donde han estado y... joder, estos si que pueden decir que conocen Japon!!!. De punta a punta. Pasamos un par de horas juntos, comemos ostras a euro y medio por cabeza y ostra, comemos sepia, algun que otro maki... si, si, desayuno potente a las 6.30. Yo, que normalmente no desayuno nada solido y con dos o tres cafes ya llego al mediodia y ya veis. Por cierto, lo del cafe es lo que peor llevo, que para encontrar un sitio que lo hagan medio decente y no te peguen un sablazo de 5 o 6 euros, cuesta un poco.
En fin, que me ensenyan algunas expresiones utiles en japones y nos despedimos en el metro, que yo iba hacia Akihabara, Ueno y Asakusa, que era lo ultimo que me quedaba por visitar de Tokio.

En estos dias, ademas, he disfrutado algunas experiencias propias niponas. Por ejemplo, un campeonato de judo de ninyos. Si, si, pero en un pabellon, con 16 rings en tatamis (no se cual es la palabra tecnica) por lo que habia 16 combates al mismo tiempo. Centenares de ninyos desde los 6/7 anyos hasta yo diria que los 12/13, en un pabellon que calculo debia tener una capacidad para 3 o 4.000 personas. Fue muy curioso y me hizo recordar cuando yo hacia judo, con 7/8 anyitos.
Tambien probe y estrene el Japan Rail Pass (el shinkanshen), para ir de Tokio a Nikko, santuario del periodo Edo, Patrimonio de la Humanidad y donde se encuentra el mausoleo de Tokugawa Ieyasu, senyor de la guerra, que goberno todo Japon y establecio el sogunato que goberno estas tierras durante 250 anyos, hasta la Restauracion Meiji que puso fin a la era feudal (LP dixit). Tal y como me comento Valdi, es de lo mas bonito que voy a ver en Japon, fijo. Como curiosidades recomiendo ir muy temprano, porque a las 10 ya esta aquello como la estacion de Ueno de Tokio (bueno, quizas no tanto, pero casi). Tambien vi en el tren a varios japos con paraguas en un dia que parecia soleado. Y en ese momento me di cuenta de que me volveria a mojar. Dicho y hecho, vamos... Una vez visitado el recinto principal, hay dos pequenyas zonas que estan bien si uno quiere hacer algo diferente y caminar un poco. La primera, me puse a caminar y en la LP se salia del mapa... queria ir a ver la Villa Imperial de Tomozawa, una villa con casas de madera donde Hirohito (emperador shogun) se refugio en la segunda guerra mundial. Total, que al bajar una calle, segun el mapa, habia un camino a la derecha y para ahi que me fui. Iba solo. Pero solo, solo, solo... no habia ni hormigas por alli, vamos. Iba subiendo y pensando "esto no parece que sea por aqui", pero vaya, seguia subiendo. Total, que a los 10 minutos llego a una villa que parece ser esta de Tomozawa (y si no lo era, a mi me lo parecio, vamos). Y cuando llego a la puerta, cerrada con una vallita de madera, que bueno, dando un paso al lado, podias entrar. Tras pensar unos 5 segundos, mirar a mi alrededor y constatar que ni las hormigas seguian por alli, di un paso al lado, otro al frente, y adentro... Realmente se ve en 5 minutos y la sensacion de estar en un lugar aislado, alejado del bullicio, en medio del bosque, casitas de madera alli,... fue reconfortante, sin duda.

Y he dejado para el final de esta entrada la visita al Jakotsu yu Onsen, en Asakusa, Tokio. Una de las tardes de esos dias que habia madrugado mucho, me dio por mirar la guia a ver que habia por los alrededores y... tachan!!! Un onsen a 5 calles!!. Eso si, onsen de barrio, japones, alejado de guiris. Pues me planto alli a media tarde y ya en la entrada pienso que no va a ser tan facil. Al ir a pasar, la mujer me senyala hacia la puerta, que hay una maquina. Me imagino que es para sacar la entrada (450 yenes, unos 3,5 euros), pero esta todo en japones!!!. Uffff... y habia como 50 opciones, numeros, teclas o lo que fuera aquello. Asi que mientras me debatia entre el picar a cualquier cosa y ver que pasaba, si igual me sacaba la maquina unos soba recien hechos, un green tea o un ticket para entrar al onsen, pues en esas entro un hombre. Y una de las cosas que uno tiene que hacer en Japon es, cuando tengas dudas de como hacer algo, espera unos segundos o minutos, que seguro que viene alguien y hace lo que tu estabas intentando averiguar como hacer (y esto sirve para el bus, el metro, los onsen, donde dejar bandejas de cafeterias, etc.). Pues veo donde pica este hombre y hago lo mismo... ale, ya tengo mi entrada. Se la entrego a la mujer y me senyala. Abro la puerta y entro en un vestuario con taquillas que dan ya a los onsen (los onsen son banyos publicos/privados de aguas termales que estan por todo Japon y los que estan al aire libre se llaman rotemburos, que son los mas espectaculares con vistas diversas a las montanyas, ciudades, mares, etc.). Pues en el vestuario ya me impacta estar rodeado de hombres desnudos, asi, sin pudor. Y yo que me digo: "pues ale, a desnudarse". Y cuando estoy desnudo, me doy cuenta de que no tengo toalla. Miro a mi alrededor y... no hay toallas, claro. Asi que asi, en bolas, me acerco a un chico de mi edad (sigo siendo un chico, verdad?) y le hago senyas sobre las toallas. Me hace la senyal de que espere, sale a la recepcion y entra con dos toallas. Me dice que son 90 yenes y que los tengo que pagar despues... Pero yo me vuelvo a vestir y salgo a pagarlas. Ahora si, me vuelvo a desnudar y... entro en las piscinas con aguas termales. Una de las reglas basicas es ducharse antes de entrar, por lo que hay varios surtidores, con espejos y una especie de cubos de plastico donde sentarse. Si habeis estado en un hamman turco, pues algo parecido de inicio. Una vez banyado y limpito, ya puedes entrar en las piscinas, con agua a 42 grados. Y como hay 3 diferentes, me fijo en que orden lo hacen ellos y es el que sigo yo. Las dos primeras suben de temperatura, estas unos minutos y tienes que salir, que si no corres el riesgo de tener una bajada de tension (y aqui recuerdo una experiencia en un jacuzzi que estaba tan caliente que me dio una bajada de tension importante... y ella me tuvo que sacar y llevarme a la cama. Un poco patetico, si). Pues eso, que las dos primeras estan calientes y la ultima tiene el agua a 12 grados, super fria, con lo que el contraste es incluso agradable.
Una vez sales, el cuerpo parece que incluso se ha destensado y estas unos minutos como flotando...

Por supuesto, quiero visitar algunos mas y tengo marcado en rojo el Dogo Onsen de Matsuyama, al final del viaje, uno de los mas tradicionales y espectaculares de todo Japon...

A ver si esta noche puedo escribir la siguiente entrada de Kanazawa, Shirakawa go, de encuentros y reencuentros con una experiencia muy bonita... en la siguiente sera.

dissabte, 29 de juliol de 2017

El laberinto tokiota.

                                                                                                                      Tokio, 29 de Julio de 2017


Arrastro un jet lag considerable, producto de haber dormido unas 14 horas de las ultimas 60 horas, calculo a grosso modo.
Sali de casa temprano, en prevision de colas en El Prat. Eran las 5:25 cuando cruce la puerta y pense: "te vas a Japon". El bus se retrasaba asi que opte por el Plan B, que era llegar a la L9 del metro e ir con ella hasta el aeropuerto. Mi mochila es un sello de identidad que me enorgullece, con sus casi 30 banderas cosiditas y me doy cuenta de que mucha gente se la mira. No en vano, en el metro, habia 3 chicos hindues sentados delante mio. Miraban algun video gracioso en el movil de uno hasta que observaron mi mochila, revisaron banderas y vieron la de India. Entonces uno me pregunto si es que habia estado y al afirmarle que si, me pregunto que en que ciudades. Se las voy enumerando y acabo en Amritsar, hogar de los sikh y a los tres se les ilumina la cara: su casa!!!. Hablamos unos minutos hasta que se apean y me dan la mano... 
"Esto empieza bien", pienso.

En el aeropuerto, llego mas de una hora antes de que abran los mostradores de facturacion y me he colocado en una estupenda quinta plaza para facturar mi mochila. Sorprendentemente, una pareja mayor se cuela por delante sin hacer la cola ante la indignacion de algunas personas. Finalmente, intercediendo una mujer de seguridad, los ubican igualmente los primeros en el cuarto mostrador.
Cuando abren la facturacion, de cuatro mostradores abren tres y el que tarda un rato en abrir es donde estaban los jetas estos. La mujer me mira, habla con el marido y veo la intencion que tiene. Tengo una pareja joven delante mio y otra pareja detras y hablamos los 5... "Si se piensan que se van a colar aqui lo llevan claro". Dicho y hecho... Le tengo que plantar mi mochila delante del carrito a la mujer porque ya estaba dispuesta. Obviamente, no le gusta y tenemos un pequenyo intercambio de pareceres... Y ahi lo dejo.

No recordaba las sensaciones de viajar en avion, recorrer aeropuertos, puertas de embarque, fronteras, etc... pero esa sera otro dia, que aun quiero explicar aqui muchas cosas.

El viaje transcurre sin sobresaltos, mas o menos todo segun lo previsto. Llego a Tokio a las 8:45 de la manyana (7 horas mas que en Catalunya) y paso los tramites oportunos, saco dinero en efectivo y compro el billete de tren para ir hasta Asakusa, donde tengo mi hostel (lo unico reservado con antelacion). 

Una vez llego a la estacion de Asakusa, empieza mi pequenyo calvario. Ciertamente, estaba convencido de que no seria dificil ubicarse, orientarse y moverse por Tokio... craso error!!!. Para empezar, las calles no estan todas nombradas en nuestro sistema de escritura, por lo que en muchos momentos es una tortura. De esta guisa, empiezo a caminar por la zona, un poco intuyendo por donde debe estar el Hostel, pero certeza ninguna. Pregunto una vez a un chico (que habla menos ingles que yo swahili) y me hace volver... y luego vuelvo de nuevo. Una misma calle la he hecho tres veces. No una, no dos... tres veces. Arriba y abajo, con mis dos mochilas. Era para saborear el barrio, vaya...

Cuando llego a la conclusion de que esta por donde pensaba de inicio, cruzo una avenida principal y empiezo a notar que esta caliente-caliente... si bien encuentro una calle que se denomina igual, hay un numero diferente de los tres de la direccion, lo que implica que no es esa calle, pero esta muy cerca. Necesito preguntar dos veces mas hasta que doy con el Hostel... Llego pasadas las 12 y aunque me dicen que no puedo hacer el check-in hasta las 15 h., la chica se apiada de mi y me deja entrar al momento. Una ducha, por dios!!!. Ah, curioso que en las instrucciones del Hostel te explican como se hace una cama. No se que tipo de gente se hospeda aqui que no saben hacerse la cama... Si aqui venimos los pobres, todos nos la hacemos, no?. Si esto fuera el Hilton o el Mandarin pues igual los huespedes de alli no se hacen la cama desde hace anyos, pero los que venimos a un hostel... en fin, sigo.

Me ducho, me adecento un poco y pienso que tengo que aprovechar la tarde, aunque este muerto (apenas he dormido 4 horas en el avion y de aquella manera), pero prefiero no dormir hasta la noche y quitarme el jet lag cuanto antes, ademas de no poder permitirme el lujo de estar una tarde durmiendo...

Salgo a la calle dispuesto a visitar un par de zonas de Tokio. Y comienza una pesadilla... Compro el billete de 24 h. y empiezo a entrar y salir del metro. Entro por una puerta, subo a un tren, me he equivocado, bajo, salgo por otra puerta, vuelvo a entrar por la primera, subo a un tren, me equivoco de linea... putos mapas de la Lonely Planet!!!. Os juro que he estado como cuarenta minutos dando vueltas en bucle, como un pollo sin cabeza iba por el metro de Tokio. Si alguna vez me pierdo en mi vida, buscadme en alguna de las lineas del metro de Tokio, fijo que aun estoy dando vueltas... Aunque sobre el papel tienen colores, en algunos sitios les dan el nombre pero sin colores, ademas estan las lineas de tren y os prometo por Snoopy que he visto a japoneses perderse en el metro tambien. En serio!!. Gente que sube al vagon y se baja antes de que arranque... o gente que mira un plano va hacia su derecha y a los pocos metros se detiene, piensa, se da la vuelta... brutal!!!

Por cierto, vamos a empezar a romper mitos de Japon: comer es muy caro. Falso!!. Puedes comer un par de platos por unos 15 euros y si con unos buenos ramen tienes suficiente, por 4-5 euros los puedes tener. Llevo un dia aqui y veo que lo de los japoneses por la comida es pura pasion: restaurantes y paradas de todo tipo, en todos sitios, a todas horas. Yo al final he comido en un restaurante de estos de comida rapida con cinta transportadora: makis, nigiris y sashimi... me he puesto las botas por esos 15 euros, aprox.

He visitado Shibuya y lo de esta gente es brutal. Quizas influye mas que hoy es sabado, pero estar en el famoso cruce y ver centenares de personas cruzando la calle en horizontal, vertical y diagonal cada vez que se pone en verde el semaforo peatonal alucina. Tambien he entrado en un par de pachinkos, con los japos ahi dandole a los botones de colores de manera frenetica y casi endemoniada. Unos fuman, otros beben, no hablan, hay mucho ruido, colores, musica... una autentica frikada!

Mas tarde, tras dar unas cuantas vueltas sin saber/poder/querer ubicarme, me he dirigido hacia Harajuku y su parque, atravesando una fiesta latina, por cierto; frijoles, empanadas, ceviche... flipa... En Harajuku queria visitar tambien el Meiji-Jingu, pero resulta que el parque esta como dividido en dos y yo no lo encontraba en el que he visitado... y cuando me he dado cuenta de esta sutil division que en la Lonely Planet obvian (es un poco desastre esta guia de Japon, en serio, y mira que soy fan de la LP, pero esta es infumable ahora que estoy aqui) eran casi las 17 h y... ha comenzado a llover. Bueno, no ha comenzado a llover, ha comenzado a diluviar!!. El puto Murphy tenia que aparecer, como no. Yo, tan feliz en mi economia de espacio, deje mi poncho en casa pensando que como narices iba a llover en Japon en Agosto. Pues toma, la primera en la frente, por listo!!

He entrado a tomar un cafe en condiciones a un italiano (un verdadero cafe, no los sucedaneos que llevo ingiriendo desde que sali de BCN) esperando que amainara. Al rato, seguia igual y he pensado que cogeria el metro e iria hacia Shinjuku, a ver si habia suerte alli. A veces creo en los reyes magos, porque eran dos paradas... obvio, diluviaba igual. Pero he conseguido un mapa del metro de Tokio que ha empezado a salvarme la vida, de manera casi literal. Asi que resguardado, me he sentado en un porche y revisado bien lo que quiero hacer manyana, que se me acumula con lo de hoy y tengo que ir por faena, mirando estaciones, trasbordos, etc. Pinta mejor, vamos.
Luego ha amainado un poco y he salido a pasear lo que he podido. Shinjuku es, simplemente, bestial... lo que he podido ver parece salido de una peli futurista, con carteles de neon, pantallas hipergigantes, luces, musica, gente arriba y abajo, tiendas de todo tipo, hoteles... alucinante!!. Cuando paseaba he visto un grupo de mujeres con trajes tipicos, tocando una especie de pandereta unas, una especie de tambores otras, bailando de manera acompasada, soltando algun grito y cantando algunas estrofas en japones. Y ahi me he parado, mientras llovia, y sin paraguas a verlas. Y ha sido el primer momento maravilloso del viaje; estar ahi, escuchando su tararear hipnotico, sus movimientos delicados, su intensidad, la pasion con la que realizaban ese espectaculo pese a la lluvia... y yo parado, a un metro, las gotas resbalando por mi rostro, mi camiseta empapada, la camara a un lado... como una escena de pelicula, hipnotica. Me ha embargado la emocion, ese momento de conexion total con el momento, con el fluir, con dejar que la musica traspasara los poros de mi piel... incluso, lo reconozco, alguna lagrima de emocion ha asomado en mis retinas. Ha sido un momento precioso.
Para mas inri, frente a esta exhibicion he visto una tienda de Gucci y he entrado... a ver nuestros maniquies!!. He preguntado a un dependiente, pero no hablaba ingles asi que ha llamado a la encargada y le he explicado que yo trabajo en la empresa que se los fabrica en Espanya (no iba a explicarle todo el tema ahora de Catalunya, que fuera llovia mucho, recordad) y no se lo creia. Me ha dejado hacer algunas fotos de los maniquies que fabricamos en Olot. Ahi es nada...

Ha arreciado fuerte la lluvia y he decidido que era momento de volver, dejando Shinjuku para manyana o pasado (porque volvere seguro!!). Esta vez el problema lo he tenido en el laberinto subterraneo de galerias, comercios, conexiones de trenes, de metros, parkings, mas galerias comerciales, restaurantes... la madre que los pario, tienen un laberinto sobre tierra y otro bajo tierra!!. En serio, muy bruto. Demasiado para ser cierto. Y me he perdido en ese laberinto como una hora, caminando arriba y abajo. Me indicaba una estacion de metro, pero resulta que salia a la calle. Y otra vez a preguntar a los tokiotas en plan indio: nombre de la estacion y por senyas, que no dan para mas.
Si hoy me hubieran acompanyado todos los tokiotas a quienes he preguntado en algun momento, seria como el flautista de Hamelin, os lo juro... 30? 40?. Puffff...
He entrado en otra tienda de comida rapida para preguntar por la estacion de metro y por senyas, me ha indicado. Cuando iba a salir, me hace un gesto con la mano, que me espere. Se mete dentro y con que vuelve en la mano? Efectivamente, con un paraguas para mi... me lo ha regalado. Supongo que le he provocado pena extrema, la pinta que llevaba ya. 

Y de vuelta a Asakusa, al salir del metro, fuegos artificiales. Olor a polvora. Neblina, luces de neon, karaokes que se observan desde la calle... Personas disfrazadas directamente. Lo mas cerca que he estado de vivir en Blade Runner, en serio.

No ha estado nada mal el rito iniciatico de perderse por los laberintos tokiotas. Manyana, mas...

dimarts, 25 de juliol de 2017

Cerrando el círculo.

                                                                                                           Barcelona, 25 de Julio de 2017

Llevo semanas en un diálogo interno recurrente: "ahora que vuelvo a viajar, ¿reabro el blog?. Y, si lo hago, ¿cuento tal cual el próximo viaje, sin más?". 

La respuesta a la primera pregunta me ha rondado semanas. La respuesta a la segunda, evidentemente, no, porque la sabía. No podía reabrir el blog, explicar mi inminente viaje y ya está, como si nada, obviando el hecho de haber permanecido cinco años en un silencio forzoso. Por tanto, la respuesta a la segunda, la tenía incluso antes de responder a la primera.

Pero, entonces, reabro el blog, parece... Sí, eso parece, cierto. Muchas personas me han preguntado estos últimos meses por ello y no supe qué responderles, aunque lo intuía. Este blog nació de la mano de una aventura personal que ya tenía en mente años atrás así que decidí plasmar mi viaje por el sudeste asiático hace ya 6 años. Y los que lo seguisteis sabéis que, a menudo, era cualquier cosa menos un blog de viajes. Para mí era más un diario de a bordo, un pensar y escribir en voz alta, un conservar recuerdos en unas líneas, un querer compartir la experiencia desde el punto de vista más personal y no tan concreto de datos, nombres, ciudades, precios, etc. Y la experiencia quedó como quedó. Luego hubieron algunas entradas de la breve historia sursudanesa y, desde entonces, el silencio...

Un silencio largo.
Un silencio, tedioso.
Un silencio, difícil.
Un silencio, punzante.
Un silencio, callado. 
O ruidoso. 
O ausente. 
O estremecedor.
O triste.

En cualquier caso, 5 años de silencio. 5 años sin viajar. 5 años de travesías complejas. 5 años de aprendizajes diversos. 5 años de centrarme en otro mundo, mi mundo, mi pequeño mundo. 5 años de asumir, pensar, reubicar, reparar, renacer...

Han pasado muchas cosas a nivel personal que obligaron a este frenazo en seco. Pero ya han quedado atrás y, cosas del destino (o algo forzadas, vamos), reabro el blog cerrando el círculo: si en febrero de 2011 lo abrí con la idea de ir a Japón, lo que luego se truncó por aquel terremoto y tsunami, 6 años después de aquel momento, lo reabro con el billete a Tokio, como aquel entonces. Hay pequeños matices diferenciadores, ya que allí iba a la primavera y los cerezos en flor, iniciando un viaje de varios meses por Asia y coincidiendo en Vietnam con aquellos amigos de entonces. Ahora, voy sólo, para 18 días, únicamente Japón y bajo un sol de justicia.


Tengo en mente el recorrido a grosso modo, pero la realidad es que está bastante abierto: Tokio, Niko, alpes japoneses, Kioto, Osaka, Hiroshima, Miyajima, Himeji, Monte Koya-San, Nara... por ahí me moveré, pero sobre la marcha iré decidiendo hacia dónde y hasta cuándo...

Y me apetece mucho. Mucho. Muchísimo. De hecho, casi aún no me creo que vuelva a viajar. Tengo ya mi mochila preparada con una economía de espacio que hasta me sorprendo. Debo confesar que me sentiré extraño cuando cierre la puerta de casa con la mochila a cuestas. Y algo que quiero hacer desde el momento que me cuelgue la mochila para abrir la puerta y salir de viaje: tomar conciencia de cada momento, cada sensación, cada sentimiento,... eso que se ha puesto tan de moda como el mindfulness, quiero experimentarlo, pensar y sentir simplemente en ese instante. Nada más. Tomar aire y pensar: "te vas a Japón".


Como os decía al principio, no tenía muy claro si reabrir el blog o no. Esta tarde, volviendo a casa en el bus, leía un pasaje de "El limón" de Kajii Motojiro y en un momento determinado apareció la expresión "ryojyo", que en japonés sería como los sentimientos y sensaciones que uno experimenta cuando está de viaje. Y en ese momento se produjo el click que me dijo: "tienes que explicarlo nuevamente".

Paralelamente, cuando se empieza a pensar en el mundo y en los viajes pendientes, empiezan a surgir ideas. Para diciembre-enero he barajado varias opciones: Argentina (vuelos carísimos), Uganda (lo de los espaldas plateada se ha puesto imposible), costa este de USA (frío no, lo siguiente) y la que ha ganado enteros: Egipto con buceo en el Mar Rojo y salto final a Jordania para visitar Petra.
Esperaré a septiembre a ver cómo está la situación política, pero después de 5 años, volver con Japón más Egipto y Petra sería volver por la puerta grande, que ya que hacemos las cosas, las hacemos bien, ¿no os parece?.

Por lo pronto, reabro el blog y cierro el círculo: con Japón comenzaba este blog y con Japón lo reabro... Kangei, amigos...

dilluns, 12 de març de 2012

Adiós, Juba.


Juba, 12 de Marzo de 2.012.

Algunos consejos se te quedan grabados en la memoria a fuego vivo. Algunas frases, se te quedan clavadas en el corazón, como un puñal que te desgarra de arriba abajo. Algunos recuerdos martillean tu memoria de manera insistente. Algunas imágenes siguen vivas en tus retinas cuando cierras los ojos. Y todas esas situaciones, todas, son inevitables. La única diferencia es el uso que nosotros hagamos de esos consejos, cómo manejemos el dolor de aquellas frases hirientes, cómo aceptemos aquello que sucedió y que ahora solo es un recuerdo o cómo compaginemos la doble visión de aquella imagen que quedó en tu retina con la visión que tienes delante de ti.
Un poco de todo eso y muchas cosas más me voy a llevar yo de esta experiencia africana. Quién sabe si la última… quién sabe si solo un punto y aparte. Ha sido así y así deberé aceptarla con el paso del tiempo. Y con el tiempo, acudirán a mí imágenes, sonidos, recuerdos, palabras, situaciones… lo que yo haga con ellas en el futuro, está por ver.
Nadie dijo que sería fácil. Tampoco imaginé que fuera tan difícil. Pero la vida, tozuda, se empeña en ponerme a prueba en situaciones que me ponen al límite.  Y yo tampoco me arrugo. Como he escrito muchas veces en este blog, la elección de un camino implica la renuncia al otro. Todo lo asociado a esa decisión, es responsabilidad nuestra. Y yo asumo mis decisiones, al 100%. Con todas sus consecuencias.
Asumí el riesgo de dejarlo todo en BCN y venirme a Sur Sudán, en un trabajo que iba a exigir lo mejor de mí mismo. Y a nivel personal y profesional, he superado todas y cada una de las situaciones que se han ido presentando, que fueron muchas. Algunas muy duras. Todas… bueno, menos una. Esa, precisamente, no la he superado porque debía elegir entre dos caminos: renunciar a mí mismo y a mis valores o tragármelos para seguir aquí. Dos elecciones tenía. Y nunca, nunca en mi vida, he actuado contrariamente a lo que pensaba o lo que sentía. Nunca lo he hecho. Nunca lo voy a hacer. No hay trabajo en el mundo que esté por encima de mis valores, de mi conciencia, de mis principios. Y no hablo de estos relacionados con MSF, para nada, porque me siento muy orgulloso de haber trabajado para esta ONG, con todo lo que ello conlleva. Es encomiable la labor que se realiza en estos entornos tan complejos para ayudar a refugiados, víctimas de conflictos bélicos, personas sin acceso a servicios básicos de salud, etc… no, no me refiero a esos valores, porque me identifico al 100% con ellos. Me refiero a valores y principios en las relaciones personales. Hay cosas que no las acepto, no las tolero… y ponerme entre la espada y la pared no me hace cambiar de opinión.
No voy a explicar aquí los motivos por los que abandono MSF Sudán del Sur. Quizás haya otro país, otra misión esperándome. Ya veremos. Sé que están muy contentos conmigo a nivel personal y profesional, pero esta situación ha sido insostenible y el bloqueo existente imposible de compaginar con un desarrollo normal de la actividad laboral.
De momento, este viernes me subo al avión para volver a casa. Eran dos semanas para un curso, volviendo a inicios de Abril. La cosa, ha vuelto a cambiar.
Adiós a Juba y a Sudán del Sur. Adiós a esta gente que te recibe con una sonrisa. Adiós a tantas personas que te miran, sonríen, te aprecian. Adiós a tantas y tantas personas que me recibieron con los brazos abiertos, mirada limpia y apoyo máximo. Adiós a sus abrazos, a sus interminables saludos, a sus miradas discretas.
Este año quería ir desde aquí a tres destinos en África: en mayo a Egipto; en agosto a Sudáfrica con mis amigos (de momento, no va a poder ser, amigos); en octubre quería ir a ver los gorilas de montaña a Uganda (uno de mis últimos sueños por cumplir)… añado: no hay trabajo ni sueño que me hagan desviarme de mis valores y mis principios. No quiero que, de aquí a unos años, cuando recuerde esta situación, me pueda reprochar absolutamente nada a mí mismo. No quiero que, de aquí a unos años, cuando piense en esto, pueda llegar a pensar: “no hiciste lo que querías o sentías”. No quiero que, de aquí a unos años, pueda tener no ésta, sino otra espina clavada: la de la infidelidad con uno mismo. Siempre he sido fiel a lo que pensaba y sentía. Y eso, a menudo, me ha costado enemistades, enfados o distanciamientos. Puedo decir las cosas de muchas maneras y, a menudo, debería decirlas mejor de lo que lo hago, pero si de algo nadie me puede acusar, ni ahora, ni nunca, es de ir con dobleces, hipocresías, dobles raseros, insinuaciones o mentiras. Yo, a ese juego, lo siento, ni sé jugar ni estoy dispuesto.
Recuerdo en mi anterior trabajo, cuando comenzamos con los ajustes de plantilla y venían a mí muchas personas preocupadas por la posibilidad de perder su trabajo, que yo siempre les decía que trabajaran de manera exquisita para que, si llegaba ese momento, siempre pudieran irse con la cabeza alta, la conciencia tranquila y pudiendo mirar a los ojos de la gente.
Yo me voy de Sur Sudán orgulloso de mi trabajo y las personas que he conocido y los vínculos que he establecido con ellas, con la cabeza bien alta, la conciencia muy tranquila y pudiendo mirar a los ojos de todo el mundo. Nada tengo que reprocharme. Una ventana se cierra. Otra se abre. Un futuro mejor está por venir, aunque hoy me sienta inmensamente triste y abatido. Es un nuevo aprendizaje en esta aventura diaria. Una nueva lección.
De todos los consejos que he recibido en mi vida (de mis padres principalmente, claro), siempre recordaré uno que lo llevo grabado en mi retina, cuando mi profesora de 4º de EGB escribió el último día de clase en mi carpesano: “Sé siempre tú mismo”.
Por eso y porque estoy orgulloso… seguiré siendo, siempre, yo mismo.
Nos vemos en BCN, muy pronto.

dilluns, 20 de febrer de 2012

Breves videos de Juba y Sudán del Sur.

Pues en estos últimos días he encontrado en youtube algunos videos sobre Juba y Sudán del Sur que me parecen muy ilustrativos, dado que está prohibido hacer fotografías. Así que con estos videos, podréis imaginar, en cierta medida, mis relatos, mis palabras y mis vivencias en este nuevo país africano...
Cada uno que extraiga sus propias conclusiones. Las imágenes hablan por sí mismas.

Juba:

"El nacimiento de Sudán del Sur":

Pues aquí mismo estoy viviendo, junto a muchos de esos extranjeros que han venido a colaborar, a ayudar, a formar, a enseñar, a construir. Como me dijo un chico que conocí hace unas semanas: "estamos siendo testigos de la historia de este país, de su nacimiento, su transformación... y, al mismo tiempo, protagonistas".

Me parece que no hay mejor descripción posible para ello. Por tanto, mejor me callo.
Amén.

diumenge, 19 de febrer de 2012

La vida te da sorpresas. Sorpresas te da la vida.


Juba, 19 de Febrero de 2.012.
Hace muchos años, una buena amiga de entonces me recomendó un libro de un filósofo francés actual: La felicidad desesperadamente, de Andre Compte-Spoinville. Un libro de filosofía breve, agradable de leer, sencillo de entender y con un hilo argumental que se resumiría, muy sintéticamente en una filosofía de vida consistente en vivir sin esperar nada, de modo que cualquier cosa que te suceda, positiva o negativa, se acepte. Lo que nos suele pasar es que esperamos mucho de algo (expectativas), idealizamos lo que obtendremos o nos sucederá y luego, cuando sucede, pueden pasar dos cosas: la primera, que el placer por su obtención sea breve y fugaz, por lo que enseguida dejamos de disfrutar de ello y buscamos otra fuente de placer, otro objetivo, entrando en una dinámica de inconformismo absoluto. La segunda, y casi peor, es que lo que obtengamos se aleje mucho de lo que esperábamos, provocándonos frustración, impotencia, tristeza… infelicidad. Por lo que el autor propone vivir sin esperar, de manera que cuando algo nos llegue lo podamos disfrutar y, si no llega, como no lo esperábamos, pues no cause tal frustración o tristeza. Sobre el papel, es muy bonito, pero hay situaciones en las que la ilusión y el anhelo, hacen imposible vivir sin esperanza. O situaciones que serían imposibles de sobrellevar si no fuera por una esperanza. En fin, debates filosóficos que os estoy explicando desde mi laptop, en otro caluroso día en Juba y desde la piscina.
Pues os explico todo esto porque el otro día, tras varios días sin conexión a internet (lo de las telecomunicaciones en este país está siendo de pesadilla: líneas que no funcionan; números que te llaman, les devuelves la llamada al minuto siguiente y te dicen que “ese número no existe”; satélites que dejan de funcionar; imposibilidad de hacer llamadas durante horas…) estaba a punto de irme a dormir cuando revisé mi correo a última hora y recibí una sorpresa que ya no esperaba, un correo con fotos que esperaba recibir hace varios meses. Me llegó a mi “correo no deseado”, porque era de una dirección que no conocía y aunque normalmente borro esos mails sin revisarlos, algo me dijo: “espera, espera, revisa ese”… y ahí estaban, fotos de Mayo pasado, hace más de 9 meses, de los días en el Borneo Indonesio, de la visita a Tanjung Puting National Park, viendo esa maravilla de la naturaleza y la evolución: los orangutanes en estado semisalvaje. Si alguien quiere repasarlo, es la entrada “El hombre de los bosques” de mayo pasado 2.011.
¿Se puede estar más cerca?.
Me alegró mucho recibir ese correo, sobre todo porque ya no lo esperaba. Os sitúo: mientras estábamos en el último punto de avistamiento de orangutanes, y cuando estaba sentado en unos “bancos” creados y dispuestos para la observación de este extraordinario animal, se acercó una madre con su cría y se puso a centímetros de mí. Fueron unos minutos mágicos, alargando mi dedos podía tocarlos (que no lo hice, por supuesto)… cuando la madre y la cría se alejaron, un hombre mayor se acercó a mí y me dijo: “tengo unas fotos preciosas tuyas. Si me das tu dirección te las envío”. Y así lo hicimos: le dejé mi dirección de correo electrónico en un papel desgarrado, apuntado de cualquier manera esperando recibir en los siguientes días esas fotos. Pasaron los días. Pasaron las semanas. Y lo que esperaba recibir, no llegó… hasta el punto que casi las había olvidado hasta el otro día, que aparecieron por sorpresa en mi correo. Este hombre, un americano, lleva 9 años viajando. 9 años… coincidimos en el Borneo Indonesio y ahora está en Thailandia… O sea, en 9 meses ha pasado de Indonesia, imagino que a Malasia y ahora el sur de Thai. Vaya…
Una sorpresa muy agradable que, de haber recibido las fotos a los pocos días, hubiera tenido en mí un impacto menor al que ha tenido.
Por lo demás, la vida en Juba continúa. Ya llevo más de 6 semanas aquí y, sinceramente, las tres últimas me han volado. Tengo la sensación de que se me han escurrido de las manos, han huido de mí sin poder apreciarlas, saborearlas… más bien, en algunos momentos, las he sufrido, como esta última semana, una locura de trabajo, estrés, prisas, urgencias, obligaciones, nervios, presiones… pero aquí sigo, vivito y coleando. Ya lo dicen: hierba mala nunca muere (jajajajajaja). De momento no me han nominado en este Gran Hermano africano… pero todo llegará!!!
El otro día intentaba pensar en por qué no acabo de sentirme del todo cómodo y por qué me ha costado más de lo previsto ir encontrando mi sitio y llegué a una conclusión: estuve 6 meses y una semana viajando por libre, decidiéndolo todo, absolutamente todo. Y ahora, aquí, la capacidad de decisión y libertad es bastante limitada: no puedes ir a según qué sitios, no puedes caminar después de las 19 h., a las 24 h. máximo tenemos que estar en casa, horarios bastante establecidos… de tal manera que te levantas y casi podrías hacer el cronograma de lo que te sucederá. Vamos, en ese sentido justo lo contrario.
Ahora empieza la primera cuenta atrás para volver a BCN, primera parada en el camino anual. Faltan 4 semanas para la vuelta, para estar 2 semanas en casa. Dos semanas que aunque no sean de vacaciones, porque estaré ocupado todos los días con el curso, serán como si lo estuviera: todo lo que es salir de Juba son vacaciones… Luego, mi intención sería ir a finales de Mayo a Uganda y pasar unos 10 días allí, a ver si puedo ver al gorila de montaña. En Julio, tengo otra semana de curso en BCN. En Agosto, dos semanas por Sudáfrica (viendo el tiburón blanco si puede ser y las ballenas jorobadas). De ahí a finales de año, aún tendría una semana más, que tengo que estudiar y decidir dónde me gustaría ir. Las opciones son múltiples, pero aún por decidir. Así que 2.012, para mí, es año africano total!!. 2.011, Asia. 2.012, África. 2.013??. Who knows???.
Esta entrada, ligerita, que luego os quejáis… jejeje.
Un abrazo desde Juba.